The Bloody Blog

Una rafaga de crudeza directo a tu mente

Zeitgeist

Julio 24th, 2008 by Bloody

Zeitgeist es una pelicula sin fines de lucro que tiene como fin desmitificar tres tabues que cobran mucha fuerza dentro del mundo occidental. Ademas que se nos presenta con el fin de revelarnos “las grandes verdades de la historia” y de poder abirnos los ojos ante un mundo que se esta derrumbando, y del cual podemos hacer un lugar mejor para vivir.

Zeitgeist fue estrenada mundialmente en Google Video, de manera que toda la gente pueda disfrutar de ella gratis. Ha sido vista por mas de 5 millones de personas y ha causado gran controversia y debate alrededor del mundo. Es quisas uno de los documentales mas sorprendentes que se hayan realizado en el ultimo tiempo, su impacto en el espectador es comparable al que causó el estremecedor “Fahrenheit 9/11″ y la apocaliptica prediccion sobre el futuro de la humanidad que se presenta en “Seis Grados que podrian Cambiar al Mundo”

Se los recomiendo ampliamente. Aunque cabe mencionar que no crei la totalidad de lo que aparece en este documental, eso no quita de que sea un elemento audiovisual digno. Veanla y juzguen por ustedes mismos.

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La Tele no es tu amiga

Julio 15th, 2008 by Bloody

La Tele no es tu Amiga

Que actividad mas cotidiana...

Por Ricardo Arredondo

“Bloody B”

La Television es uno de los elementos que mas acompañan a la gente cuando esta esta en sus hogares. Su lumnica precensia irradia de todo cuanto hay, desde ocio del mas grueso calibre, hasta cultura en todas sus formas. La gente ha aprendido a querer a la tele, a vivir como le dicta dicho aparato, a vestirse como lo hacen aquellos que aparecen en él. La Tele en si ha impuesto una autentica cultura, como lo dijo en su momento Pablo Hunneus.

¿Acaso será buena esta situación?

En el caso concreto (Y del que hablaré en esta columna) la televisión abierta chilena ofrece una programación cuya calidad es comparable con la de un mojón con choclo. Tenemos por ejemplo a los programas de farandula, como Primer Plano, los cuales hacen dinero y crean negocio muy lucrativo destruyendo la imagen de personas que son exitosas, metiendose en sus vidas privadas y creando escandalos que acaparan portadas de diarios y que manchan paginas enteras de la prensa con datos tan irrelevantes para la sociedad como lo son los implantes de la Adriana Barrientos.

Tambien estan esos programas enfocados a la juventud, como lo son el Diario de Eva o Yingo. Los programas estos, si bien son entretenidos, no entregan ningun aporte real a la sociedad. Solamente un ocio y una entretencion absolutamente descerebrada por una parte, y tambien hacer dinero a costa de los problemas de la juventud cada vez mas confusa dentro del pais.

Lo que pasa con la Televisión, es que te impone un modo de vida superficial, en donde solamente la estetica es lo que importa, donde no hay un trasfondo de las cosas y donde todo es pasajero. Va directo a tu casa y te dice que es lo que debes comer, que es lo que debes vestir, y que es lo que te debe dar risa…Incluso establece los canones de que es lo socialmente aceptable (”In”) y de lo que socialmente es pasado de moda y por ende, rechazable (”Out”)

La gente hoy en dia se deja llevar mucho por las cosas que son faciles y que son ligeras, sin tener tiempo de construir un pensamiento critico, ni de alimentar su cultura…Incluso la Televisión ha contribuido a que se alimente el estilo de vida sedentario en Chile, lo que provoca que la salud nacional se vea deteriorada. Como la televisión entrega un contenido facil de digerir y que es particularmente liviano, la gente se siente atraido por el y se termina interesando por lo facil que es el mundo de la Tele, y trata de imitarlo.

Al menos desde mi punto de vista…La Tele no es tu amiga. Solamente esta hecha para idiotizar a la gente con programacion de pesimo nivel. La gente quisas si viera menos television tendria mas tiempo para hacer otras actividades que pudiesen engrandecerlos como personas. No por nada a la television en Francia se le llama “La caja de los Idiotas”.

Hay un excelente libro que habla sobre este tema, cuyo nombre es “La Cultura Huachaca” de Pablo Hunneus. Es un mensaje de critica a la televisión y en donde se explican los problemas que esta trae a la sociedad. Se los recomiendo ampliamente.

Terra Morte: Capitulo 5

Julio 14th, 2008 by Bloody

Terra Morte

Primer Libro

Capitulo 5

La Sangrienta Camila Balmaceda

Edward y Camila se conocieron pasados dos meses del Golpe de Estado Nacional Socialista. Cuando Johanssën y su Organización Valhala seguían con los fuertes enfrentamientos armados para purgar al país de la presencia comunista. Las batallas aun eran frecuentes, pero debido a la demencial masacre de ese 11 de Noviembre, ya los focos de resistencia eran bastante reducidos.

Camila era una joven procedente de Maipú. Comuna que había sido devastada por un solo guerrero Nacional Socialista la noche del Golpe de Estado. El evento fue una de las banderas de lucha de los grupos subversivos, ya que lucharían para evitar que algo así volviese a ocurrir. Camila había sido ocultada en una casa cercana por sus familiares para que no fuese alcanzada por las balas.

Hubo un rato donde los gritos se intensificaron, la gente decía que corrieran por sus vidas, hasta que una ensordecedora balacera de 5 minutos continuos fue barriendo con todo a su paso: casas, árboles, y por supuesto…con los habitantes de Maipú. Las balas normales del helicóptero de pronto eran interrumpidas por balas más gruesas y elaboradas, con la Svástica grabada en las puntas de cada una de ellas. Estas balas al impactar con algo, causaban una explosión mediana capaz de incinerar por completo a una persona. Algunas balas llegaban a la casa de Camila, haciendo que esta se arrinconara, presa de un miedo y desesperación que hacía que los minutos fueran enternos, casi como horas.

Camila por entre medio de las ventanas rotas de la destartalada casa en que se mantenía oculta, podía ver que la Masacre fue realizada por un Helicóptero. Un gigantesco coloso de combate que hizo desaparecer a toda la gente del lugar a punta de disparos. Un hombre luego se bajó del helicóptero y sacó una cadena de plata con la Svástica, la cual hizo girar con gran fuerza y velocidad, usando tan solo sus dedos pulgar e índice.
El helicóptero se iba desvaneciendo en un halo de energía, hasta quedar encerrado dentro de la joya. Una vez terminado esto, el sujeto se guardó la joya en uno de sus bolsillos, sonriendo muy satisfecho.
Camila se dio cuenta de que el helicóptero era una maquina de batalla portátil, la cual su dueño podía llevar literalmente en su bolsillo.

Camila también observaba detenidamente al hombre, por más que solo se viera una silueta borrosa. El hombre llevaba una corbata en la cabeza atada como una bandanna, y uno de sus brazos tenía la forma de un descomunal revolver, cuya forma era difusa y etérea. La energía del revolver danzaba al compás del viento.

Y entonces, este hombre comenzó con una pequeña risa…La cual fue volviéndose más y más grande, hasta convertirse en una psicópata carcajada en medio de los escombros en llamas y de los cadáveres humeantes. Aquel hombre era un verdadero enfermo.

Camila se arrastró y salió por el patio trasero de la casa. Mordiéndose los labios para aguantar las ganas de ir y destazar a aquel asesino por lo que acababa de hacer. Camila pudo escapar de aquella terrible situación, corriendo y corriendo, llorando de la rabia y del dolor de no poder haber hecho nada para poder salvar a sus seres queridos de la irracional furia Nacional Socialista.

Mientras tanto, el sujeto había dejado de reír. Se había puesto a contemplar la devastación y el reguero de muerte que había provocado. Su mano ahora volvía a ser normal. El hombre se decidió a caminar en dirección al horizonte, con una siniestra sonrisa en su rostro. En su caminar iba pisando casas y personas devastadas.

El sujeto era un miembro de Valhala. Era conocido en la organización como el “Dios de la Aniquilación”. Los apodos de los miembros de esta organización eran debido a sus talentos naturales para las artes de la muerte y la destrucción.

Aquel siniestro hombre caminaba y caminaba, hasta perderse en el horizonte…Debía estar presente para la primera reunión de la Organización Valhala como Gobernantes de Chile, sería de muy mala educación si llegara tarde a tan importante cita.

Camila nunca se pudo sacar de la cabeza sus deseos de venganza sobre Charlie Johanssën. Ella vivió como una verdadera mendiga, sobreviviendo de lo que le daba la calle para poder subsistir, ya sean sobras o unos pocos pesos robados. Camila pasó de ser una joven de clase media, a una verdadera indigente. Aún así, ella tenía un talento que le podía ayudar a sobrevivir: El uso del Aura.

Aura es la energía que cubre a los objetos y personas. Las personas poseen diversas
clases de auras, todas de diversos colores. Hay personas que pueden hacer que su aura altere la de los demás objetos, el medio que las rodea, e incluso a sus portadores. Camila era parte de esas personas.

Usando su capacidad de manipular el Aura, ella podía valerse de algunas cosas de forma más fácil, como comida u otros objetos que podía atraer hacia ella. También podía usarla para poder alterar sus capacidades y poder usar diversos poderes sobrenaturales. Esta habilidad la tenía desde su nacimiento, solamente que nunca se había dado cuenta de que la tenía. Mediante largos periodos de silencio y meditación, podía aumentar su aura para poder gozar de más de sus poderes.

Camila se dio cuenta de que poseía control sobre las Auras cuando estaba un día armando una nueva cama en la cual dormir debajo de los puentes. Debía mantener los objetos que sujetaban la casa sujetados por un momento para que no se desarmaran, lo que le imposibilitaba el trabajo de buscar otros objetos.

Muy cerca de ella, había una caja de cartón muy grande, la cual serviría muy bien para su improvisada casa. Ella estiró un poco el brazo para alcanzarla, pero aun así estaba demasiado lejos para tomarla sin soltar su edificación.
Camila entonces estiró los dedos de sus manos, con la firme convicción de poder alcanzar la caja. Y entonces, se dio cuenta de que estaba jalando la caja hacia ella solamente con el aura que cubría sus dedos, la cual ejercía magnetismo sobre la caja.

Camila quedó tan asombrada, que la caja fue acercándose y acercándose sin que ella reaccionara, hasta que finalmente la caja chocó contra Camila, haciendo que esta soltara su precaria casa y que esta se desarmara. La joven en primera instancia se enojó, pero fue inteligente. Decidió probar su nueva habilidad con los objetos de la casa, de manera de poder armarlos y construir una casa sin usar las manos.
Al cabo de 3 horas de tortuosos y fallidos intentos de mantener firme la casa a base de Control de Aura, Camila logró construir la casa, tal y como se construye una maqueta.

Camila por fin tenía un lugar donde dormir, y había descubierto sin querer la habilidad primordial para poder hacer frente a los guerreros Nacional Socialistas.

Camila decidió atrapar a Johanssën, elaborando un plan muy básico que consistía en robar los horarios del Director Supremo, los cuales en algún momento debían incluir un tiempo libre. Tiempo que sería aprovechado por la joven para poder aniquilar al Fuhrer sin mayores dificultades.

La joven se embarcó una noche en una misión de infiltración al Palacio de Gobierno, partiendo desde su choza, debajo del puente Recoleta. La joven tomó dos armas que había robado de una armería cercana de noche: Un machete y una daga.

Camila corría sigilosamente por las oscuras calles capitalinas. Iba vestida con la misma polera negra y los jeans con los que iba vestida cuando se tuvo que ocultar de las balas del Dios de la Aniquilación.
Camila llegó al barrio Patronato en su caminata, el lugar antiguamente era un respetado y poderoso centro donde la gente iba a comprar ropa barata y de buena calidad. Hoy en día, era un barrio totalmente residencial.

Johanssën había impuesto un Toque de Queda todos los días a las 22:00 hrs. Esto era para evitar que la población civil del país se viera envuelta en las inspecciones de las Milicias Urbanas. Dichas inspecciones no eran más que una cacería de personas que se opusieran al Gobierno. La noche era el horario donde se desarrollaba la represión de los Nacional Socialistas en todo su esplendor.

Aunque las calles estuviesen aparentemente vacías. Esto significaba que Camila en cualquier momento se iba a encontrar con las Milicias Nacional Socialistas, las cuales no tendrían ningún miramiento para brutalizarla.

Camila seguía caminando cautelosamente, hasta que escuchó unos pasos como de militar que se iban acercando a ella con lentitud. Solamente podían ser milicias. La joven debía esconderse en algún lugar antes de que llegaran los guerreros Nacional Socialistas.

La joven vio una entrada subterránea abandonada hacia un antiguo sector de tiendas. Para suerte de Camila, la entrada estaba abierta, así que entro rápidamente hacia la galería y se ocultó en una pared cercana, no muy lejos de la calle. De esta manera podría ver a las milicias cuando se fueran.

Camila esperó hasta que llegaran los soldados. A simple vista parecían simples soldados vistiendo un uniforme militar típico, solamente que llevaban un capuchón blanco con una punta pequeña hacia arriba, de entre los cuales brillaban unos destellos amarillos en el lugar de los ojos. También usaban unos guantes con la Svástica Nacional Socialista.

Uno de estos soldados se sacó el capuchón un momento, y entonces Camila pudo ver con horror la verdadera apariencia de los Soldados.

Sus cabezas no tenían piel. Se podían ver tejidos y nervios de ellos. Tenían unos ojos completamente amarillos y brillantes, como linternas. En vez de los dientes normales de un ser humano, poseían colmillos muy filosos y grotescos. Y no hablaban, gruñían de forma muy espeluznante. Su olor a putrefacción delataba su condición. Eran muertos vivientes.

Camila por fin podía entenderlo todo, como es que el ejército Nacional Socialista podía crecer de forma tan exponencial, a pesar de estar asesinando lentamente a la población del país. Los Nacional Socialistas estaban reanimando a los muertos, solamente para poder hacer crecer sus tropas. Estos guerreros muertos vivientes los usarían entonces contra la resistencia al Gobierno, y mientras fueran matando y matando gente…Mas tropas podrían surgir.

La hipótesis de la Necromancia cobraba sentido si se ponían a analizar las situaciones anormales del país. A pesar de que Chile en estos momentos solo contaba con 7.5 millones de habitantes, poseía un Ejercito que sobrepasaba los 4 millones de hombres. Además, cada día el número de milicias iba aumentando en las calles, y los regimientos conseguían por lo menos 70 soldados a la semana.

Si Johanssën fue capaz de reanimar mágicamente los mismos cadáveres de sus compatriotas con tal de crear un ejército barato y altamente numeroso…La sola idea de pensar que Johanssën podría ser capas de hacer eso con los países que planeaba conquistar resultaba por lo demás aberrante.

Camila veía a los soldados con espanto…Y con espanto también trataba de imaginarse como es que Johanssën lo hacía para poder levantar a los muertos. Había que reconocer que la estrategia del Fuhrer era por lo demás sorprendente.

Camila veía a esos seres y recordaba a cada momento, que engendros como ese estaban sometiendo a la población a un Gobierno sacado de una novela de terror, y también que un asesino como ese había destruido su comuna natal, y a su familia y seres queridos.
Esa sola idea ardía con fuerza en las entrañas de Camila, haciendo que sintiese una rabia por lo demás visceral. Las milicias se estaban alejando, paso a paso. Cada paso retumbaba en la mente de Camila, sacudiendo su mente empapada con los deseos de hacer justicia.
La joven no podía permitir que aquellos seres se escaparan. Camila decidió darse un gustito con aquellos sórdidos soldados. Iba a combatirlos y de paso, probar sus técnicas de combate que ella misma había estado mejorando.

Camila salió lentamente de la galería. Empuñando sus cuchillos firmemente, hasta colocarse detrás de las Milicias muertas vivientes. Ellas sintieron de inmediato el olor a humano fresco que expelía Camila. Se dieron vuelta rápidamente, y miraron con sus amenazadores ojos amarillos a la joven.
Camila no tuvo miedo. Su coraje era admirable. No iba a flaquear ante sus enemigos. Jamás les daría ese gusto a los Nacional Socialistas de verla débil y asustada.

Las milicias apretaron fuerte las manos, por unos 3 segundos, y luego de eso sus guantes explotaron y sus enormes garras salieron a la luz. Las garras eran manos putrefactas con enormes y gruesas uñas, con una Svástica brillante de energía azul grabada en ellas, tal como el ganado que eran. Eran cinco letales cuchillas listas para destazar a cualquier insensato que se atreviese a desafiar a aquellos seres. Pensaban descuartizar a Camila con ellas.

Camila se alistó para el combate, con su posición de combate. El machete delante de ella a la altura de los hombros, y la daga lista para dar una cartera cuchillada reposando a la altura de su cadera. Sus piernas estaban medianamente flectadas, listas para dar movimientos bruscos.

Las milicias se acercaban peligrosamente a Camila, rugiendo con gran fuerza y expulsando de sus bocas el desagradable olor a cadáver y lanzando un fuerte vapor y baba propia de las bestias.

Camila sin embargo seguía de pie frente a esta amenaza. Estaba canalizando su Aura dentro de las cuchillas, necesitaría que sus armas tuviesen toda la potencia necesaria para poder destruir a aquellos monstruos.

Y entonces, Camila lanzó el primer ataque.

La muchacha corrió con mucha rapidez hacia la Milicia que se encontraba más cerca. Ésta estaba elevando su garra para despedazar a Camila, pero esta se adelantó a su movimiento, tomando el machete y saltando encima de la Milicia, solamente para darle mas impulso a su mortal ataque cargado de su Aura.
La fuerza fue tal, que Camila partió a la Milicia por la mitad, desperdigando su sangre y entrañas putrefactas por todo el lugar. El impacto también le arrancó un brazo y le dejó medio cortada una pierna al bestial soldado.

Camila estaba impresionada de si misma. No tenía idea de su propio poder. El único inconveniente, es que sus ropas estaban manchadas con la sucia sangre del animalesco comando Nacional Socialista. Camila no tenía más ropa que esa polera y ese jeans.

Un destello certero apareció en el ojo de Camila. Una milicia estaba a punto de arrancarle la cabeza de un fuerte zarpazo. La muchacha alcanzó a agacharse, resbalando un poco su zapato con el pavimento. La muchacha estuvo a punto de perder el equilibrio.

Camila tomó impulso desde su pie desnivelado para darse un poco de vuelo y así lanzar su siguiente ataque, esta vez con su daga. Canalizando su aura en ella, la joven dio un golpe hacia arriba con el arma, partiendo por la mitad a su victima. Cuando el golpe llegó a la zona del cráneo, este fue arrancado brutalmente también.

Camila tenía la ventaja en la batalla. Pensó que ya era hora de terminar con esta escandalosa batalla urbana. Era hora de hacer un pequeño truco contra estas Milicias.

Camila tomó sus cuchillas y disparó su Aura hacia ellas. Luego, comenzó a hacer girar las cuchillas con una rapidez potenciada por su propia Aura combinada con la de las mismas armas. La energía cinética era tal, que salían unas cuantas chispas de las cuchillas en movimiento. Entonces Camila pronunció unas palabras:

- Disfruten este truco, inmundos… -

La joven saltó hacia las Milicias y comenzó a mover sus cuchillas frente a ellas, cada vez con mayor rapidez y violencia, cortando las carnes de los guerreros muertos vivientes. Estos gritaban de dolor por los cortes.
Camila cada vez iba más rápido, hasta que finalmente comenzó a perderse de vista. Solamente se podían ver los destellos de los rápidos golpes de la joven guerrera, formando un verdadero huracán de cortes. La velocidad era extrema. Las milicias lanzaban sus últimos gritos histéricos de muerte, mientras que de esta autentica tormenta de cuchilladas brotaba la sangre de manera descomunal, salpicando a todas partes con gran fuerza y dejando la calle totalmente embetunada del liquido rojo.

Camila finalmente terminó su terrible técnica especial dejando un reguero de sangre y cuerpos mutilados desparramados por todo el ancho de la calle. Camila estaba empapada completamente de la sangre de sus enemigos y en arrodillada por el cansancio. Su respiración era agitada, pues al fin y al cabo realizar este truco requería una gran cantidad de energía, sincronía y de capacidad de control de Aura, para poder elevar la velocidad de los golpes y la velocidad de aquel que realizara el ataque. La técnica había sido bautizada por Camila como “Vendaval”.

Camila se levantó lentamente del charco de sangre, recuperándose de forma lenta de la agitada acción que había desempeñado, cuando por fin se pudo recuperar, todavía no podía caminar muy bien. Por lo que tubo que caminar apoyada en las paredes de las casas cercanas. Camila deseaba que esta situación no se prologara por mucho tiempo más. Si seguía con ese cansancio, no podría realizar su misión de infiltración a La Moneda.

Camila seguía caminando lentamente, a pasos cortos y suaves, deseando que nadie hubiera escuchado los gritos de las Milicias, ni visto el sanguinario espectáculo que acababa de dar.

Para desgracia de Camila, sus deseos no se habían cumplido…

Desde las alturas de un edificio cercano, Edward Le Morte había estado observando de forma silenciosa y con intriga todo lo que estaba sucediendo en la calle donde se encontraba Camila. Estaba vestido con la misma tenida con que recogió a Boris Lastarria la noche del Golpe. Estaba agazapado, para que así no despertara el interés de alguna Milicia que pudiese observar hacia los techos de los edificios.

Le Morte estaba realmente intrigado por el potencial de Camila. Le pasaba lo mismo que con Boris Lastarria. Al observar a los dos guerreros, había visto en ellos capacidades de combate muy potentes. Era justamente lo que necesitaba para su lucha contra Charlie Johanssën.

Camila se desplazaba lentamente, pero de todas formas se estaba yendo del lugar. Edward no podía dejar que la joven se fuera de sus manos. Debía alcanzarla rápidamente. Bajar las escaleras del block de departamentos no le iba a ayudar de nada.

Le Morte entonces debió aplicar una estrategia rápida y riesgosa.

Se paró del lugar en el que estaba, y comenzó a juntar el Aura presente en su cuerpo en la planta de sus pies, para que así estos tuviesen muchísima más potencia. Luego de eso, se colocó en el borde del edificio y sin pensarlo dos veces, dio un salto hacia el vacío que era la calle Patronato.

Edward cayó en la calle de manera de que sus pies lograran tocar el suelo y resistir con la potencia del aura todo el peso del impacto. Le Morte cayó de pie, apoyando también las yemas de los dedos en el piso para aumentar la protección de la caída. La potencia de su aura combinada con la fuerza del impacto anulado, causaron un gran forado en el pavimento, además de un ruido muy fuerte de explosión.

Camila se detuvo en su caminar.
La joven sentía un aura oscura muy fuerte detrás suyo, la cual había caído de golpe desde las alturas, y que también había dañado las calles. Camila pensaba que esta presencia podría significar un peligro para ella, y no tardó en atacar a dicha presencia, lanzando su cuchillo corto en dirección a la persona poseedora de esa aura.

El cuchillo iba en dirección hacia Edward a una velocidad muy rápida, había que reconocer que la joven tenía mucha fuerza.

Para Edward, esto no significaba nada. Tomó en cuchillo en el aire y lo quebró con su fuerza en un santiamén. No lo tomó por el mango, sino que por el filo, haciéndose heridas cortantes que poco le importaban al líder de la Unión Morte.

Edward entonces decidió presentarse ante la joven:

- Saludos…Mi nombre es Edward Winterson, pero llámame Edward Le Morte. Aunque posea un Aura siniestra, no soy tu enemigo…Me haz dado a entender que haces prejuicios bastante drásticos por el color del aura de una persona. No porque tenga un aura oscura, quiere decir que soy un ser de las tinieblas… ¿No crees? –

Camila miraba algo extrañada a este personaje, aunque veía en el a un aura maligna, el personaje no parecía tener ninguna intención de atacarla. Era extraño.

- Tu… ¿Quién eres? –

Edward escuchó esa pregunta, y esta retumbaba en su cabeza. Decir quien era, era necesariamente hablar sobre aquel día de hace 31 años, en que su vida se volvió para siempre una cadena que lo ataría a un solo anhelo…la Venganza. Es un tema al cual Edward Le Morte le desagradaba tener que comentar…

Pero debía hacerlo, por muy doloroso que fuese. Camila tenía derecho a saber que no fue la única cuya vida fue arruinada por Charlie Johanssën…Que como ella, Edward también había estado esperando el momento preciso para poder acabar con el Fuhrer.

Terra Morte: Capitulo 4

Julio 14th, 2008 by Bloody

Terra Morte

Primer Libro

Capitulo 4

La Velada

Santiago de Chile. 14 de Julio de 2010.

Después de la intervención militar de Johanssën y su siniestra organización Valhala, Chile jamás volvió a ser el mismo.

Johanssën se había alzado como Director Supremo de la Nación, trasformando a Chile en un país de industria bélica de renombre. Se estaba usando para Chile el mismo sistema económico que en la Alemania Nazi. Chile producía cantidades industriales de armas e implementos de guerra de una calidad asombrosa. Gran parte de los capitales fiscales del Gobierno anterior se invirtió en fomentar la industria bélica en el país. Esta explosión de la industria trajo nuevas fuentes de empleo para la población del país, en adición a las empresas ya funcionales en el país, como lo eran los rubros de comercio y servicios.

El Gobierno Nacional Socialista Chileno estaba compuesto además por los miembros de la antigua asociación de empresarios (SOFOFA) y por los parlamentarios y senadores de la Derecha chilena que fueron leales a Johanssën. Aquellos senadores que fueran contrarios al Gobierno Nacional Socialista solo tenían un destino: El exilio. Los miembros de la Derecha y los empresarios formaban el Reichstag (Parlamento) de Charlie Johanssën. Ellos se encargaban de velar por los asuntos administrativos de la Nación.

Las muertes y asesinatos políticos jamás se detuvieron en la Nación. A pesar de que aún existían grupos que se oponían a Johanssën, estos más que luchar contra el Gobierno, debían luchar por sobrevivir. Las milicias Nacional Socialistas, dirigidas actualmente por el sanguinario Requiem, se encargaban de destruir a la resistencia al Gobierno Nacional Socialista Chileno. A pesar de la férrea represión de las milicias, los grupos subversivos seguían insistiendo en su lucha por derrocar al tiránico Charlie Johanssën.

Los miembros de la Organización Valhala eran los encargados de dirigir al Ejército. Sigfried actualmente era el Comandante en Jefe del Ejercito Nacional Socialista Chileno. Constantino Subercasaux era el Comandante en jefe de las FACH, mientras que Jack Copperfield era el Comandante en Jefe de la Armada. Los demás miembros de la Organización se encargaban de la seguridad de las diversas Regiones de Chile, además de dirigir los numerosos regimientos que existían ahora en el país.

La economía del país era aun más sólida de lo que fue con los Gobiernos de la Concertación. El dinero no era despilfarrado con irresponsabilidad. Se usaba para poder reparar los daños del sanguinario Golpe de Estado, además de crear obras urbanas que pudiesen hacer que Johanssën se lograra ganar los corazones de la gente que había visto hace escasos dos años, como la mitad de la población del país fuera brutalmente asesinada. También había una actualización constante de la tecnología militar Chilena, además de lograr potenciar los alicaídos y putrefactos servicios públicos que fallaban durante la época Concertacionista, como la Educación o la Salud.

Johanssën estaba logrando crear una verdadera utopía Nacional Socialista dentro de un mundo que repudiaba con fuerza lo que había hecho hace dos años. Las reacciones a nivel mundial sobre la situación de Chile no se hicieron esperar. En los países desarrollados la opinión era unánime: La existencia de un Régimen Nacional Socialista dentro de Latino América era una gran amenaza para la estabilidad región.

Y en el fondo, tenían la razón.

Johanssën tenía fuertes planes expansionistas en mente. No podía concebir que su Utopía solamente quedara reducida a una angosta faja de tierra. Quería que su Nacional Socialismo se expandiese por toda América y así crear una sola Nación que no solo pudiese ser una potencia mundial, sino que pudiera poner de rodillas a todo el Mundo.

Johanssën tenía en su mente el pensamiento de crear un Cuarto Reich perteneciente a Chile. Y si para eso debía purgar a todo el mundo de los enemigos del Nacional Socialismo, a aquellos que eran considerados “inferiores” y tener que devastar por completo a países como Estados Unidos o a la Unión Europea con tal de expandir su puño de hierro, pues no tendría ningún temor de hacerlo.

Johanssën tenía de su lado a una fuerza de batalla que difícilmente podría ser vencida…Los poderes sobrenaturales de la Organización Valhala inclinarían la balanza a su favor.

El clima de tensión en el mundo era muy profundo. Johanssën en cualquier momento podría dar inicio a su carrera imperialista, y ningún país se atrevía a detener el crecimiento del Nacional Socialismo Chileno, por miedo a enfrentarse a la ya temida brutalidad de los soldados Chilenos. El Gobierno de Charlie Johanssën era una bomba de tiempo que podría explotar en cualquier momento.

Pero había alguien que no tenía miedo de enfrentar a Johanssën y a su siniestra Organización. Alguien que ya conocía desde mucho antes al Fuhrer y que tenía fuertes intenciones de destruirlo a él y a su Gobierno.

Edward Le Morte veía desde las sombras todo lo que estaba ocurriendo con el país. Sabía que si quería detener las siniestras ambiciones de Johanssën, tendría que armar un ejército de forma rápida, reuniendo a todos aquellos que estuviesen capacitados para poder hacer frente a los miembros de Valhala, como es el caso de Boris Lastarria.

Le Morte observaba todos los días el proceder de Johanssën y también el de los grupos de resistencia. Durante 2 años juntó toda la información posible para poder establecer un plan para devastar al Gobierno Nacional Socialista. Debía tener un plan tan perfecto y tan potente, que pudiese hacer caer a un Gobierno que contaba con legiones de hombres consigo, y que contaba con 15 Guerreros capaces de desatar el mismísimo infierno sobre el campo de batalla.

Le Morte esa noche se encontraba afinando los últimos detalles de su plan. Estaba solo en su habitación revisando grandes pliegos de papel roneo. Su habitación era bastante simple. Era una cama de dos plazas de cojines y sabanas oscuras no muy bien cuidadas. La habitación estaba forrada en páginas de periódicos correspondientes al periodo 2008-2010. Eran noticias relacionadas con el Gobierno de Johanssën y con las múltiples obras que este había logrado. Todas las páginas eran de El Martillo, el cual para ese entonces era el único periódico autorizado dentro del país. También había muchas fotos de masacres y de los distintos miembros de Valhala en acción. Se puede decir que esas fotos eran el mayor trofeo de guerra hasta ese momento de Edward.

Edward Le Morte tenía ya identificados a los 15 miembros de Valhala.

La habitación tenía pocos muebles, una mesita de luz con una lámpara verde muy simple y que alumbraba lo suficiente para poder tener la habitación con una luz tenue muy agradable. También tenía una mesa muy amplia, con una mesa de madera. Y por ultimo estaba el closet de Edward, en el cual guardaba su gran cantidad de trajes diferentes.

Edward estaba trabajando acuciosamente en los detalles finales para poder ejecutar los ataques colaterales al Gobierno. Pronto su plan de rebelión contra Charlie Johanssën sería una realidad.

Edward más que hacerlo por liberar al país, lo hacía por vengarse de Charlie. El plan en sí era una gran Vendetta. Lo que más quería Edward era vengarse de lo que Johanssën le había hecho hace ya 33 largos años…

De pronto, se oyó que alguien tocaba la puerta. Se oyó una voz femenina juvenil.

- Ed, soy yo… -

La persona dueña de esa voz hacía que algo se desordenara dentro de Edward. Lo volvía un poco más despistado, y en ciertas ocasiones, sacaba a relucir su lado dulce, tierno y amable, el cual tenía que dejar sepultado para que no interfiriese en sus planes de venganza.

Edward se apresuró en contestar a aquella persona, dejando de lado sus rollos de papel roneo con la valiosa información para destruir a Charlie Johanssën.
- Ehh…Enseguida te dejo pasar, déjame guardar mis planos. –

- Tu siempre estas hurgueteando esos planos… -

- Sabes que son demasiado importantes. Si hay algo erróneo en ellos, nos será aun más difícil conseguir nuestra venganza, Camila. –

A la joven se le formó un nudo en la garganta. Ella también tenía motivos para vengarse de Johanssën. En el fondo, esa era una de las cosas más importantes que la unían con Edward Le Morte.

Tras 20 largos segundos de silencio. Edward le abrió la puerta a Camila, sonriéndole de forma sincera y amable.

- Bien…Creo que por lo visto traes algo para hacer más amena nuestra reunión. –

En efecto, Camila traía consigo dos copas medianas y una botella de Whisky de 25 años.

- Hace frió esta noche, Ed…Así que decidí traer algo para calentar un poco el cuerpo.-

Edward hizo pasar a Camila, apreciando por enésima vez su figura por la espalda.

El nombre de la muchacha era Camila Balmaceda. Tenía 26 años. Su cabello era rubio, con un peinado por lo demás muy singular: Tenía un mechón enorme de cabello que era muy grueso y que apuntaba a su izquierda. Los bordes de este mechón eran puntas muy finas. Detrás de este mechón enorme de cabello rubio, se escondían dos especies de puntas hacia abajo muy gruesas. Por los lados, su cabello era largo y greñudo, ocultando perfectamente sus orejas.

Su traje era tan simple, como sexy. Consistía en una polera negra que dejaba ver el abdomen bien formado de Camila. Dado a que la joven nunca usaba sostén, se podían apreciar tanto sus pezones, como sus pechos, los cuales eran grandes, pero sin caer en la exageración. Los bordes de esta polera, incluyendo a las mangas, estaban rasgadas, lo que daba a entender lo vieja que era esta polera.

Camila usaba un jeans ajustado, dejando a ver su contorneado trasero. Este jeans, era también muy corto, dejando ver las piernas grandes y poderosas de la muchacha. Su cadera era mediana, haciendo juego con el cinturón que usaba para el jeans, el cual tenía el mismo logo que usaba Edward en toda su indumentaria.

Las muñecas de Camila estaban protegidas con gruesa felpa, probablemente de procedencia animal. Lo mismo sucedía con sus zapatos, los cuales eran muy sencillos y pobres. Estaban hechos de cuero con felpa en el comienzo. No tenían cordones y nada. Simplemente Camila se los colocaba tal y como estaban.

Edward trajo dos sillas. Una para él, y otra para su juvenil acompañante. Cuando Camila se iba a sentar, Edward acomodó la mesa para que Camila se sentara, haciendo que esta se ruborizara un poco. Edward era todo un caballero.

Camila partió sirviendo un poco de vino. Camila sabía que estas reuniones eran bastante importantes. Eran las asambleas de la Unión Morte

Edward había llamado a su sequito de aliados Unión Morte, en honor a su falso apellido. La Unión Morte por ahora solamente tenía 3 miembros: Edward, Camila y a un Boris Lastarria que debía recuperarse del fuerte coma en que cayó luego de ser vapuleado en la Masacre del Palacio de la Moneda.

Unión Morte sería el grupo subversivo definitivo. El escuadrón de resistencia y de oposición contra el Gobierno Nacional Socialista. Edward pensaba a cada minuto lo poderosa que podría ser esta unión de guerrilleros si es que de verdad lograba conformarse.

La Unión Morte sería la salvación para evitar los bestiales y crueles planes de Charlie Johanssën.

Esta noche sería una de las últimas veladas de Edward y Camila a solas antes de embarcarse en su cruzada para reunir a todos los grupos subversivos del país, bajo un mando único…El mando de Edward Le Morte.

Edward partió hablando. Esta vez quería tratar otro tema con Camila. Algo más personal.

- Camila…Llevamos muchísimos meses escondidos aquí abajo. Muchísimas veladas juntos, también muchísimas horas del entrenamiento que te di…Debo reconocer que has sido una excelente alumna. –

- Gracias. –

Camila se había esforzado muchísimo siguiendo el duro entrenamiento de Edward. Sabía muy bien que no se estaban entrenando para derrotar a un simple montón de delincuentes. Se estaban entrenando para derrocar a un Gobierno completo.

Camila tomó un poco de su copa de vino. Edward decidió entonces resolver una duda que tenía desde hace mucho tiempo.

- La noche que nos conocimos… ¿Qué estabas haciendo? -

Camila se detuvo en su acto de beber. Y cerró los ojos durante unos segundos, para luego responderle a Edward.

- La noche en que nos conocimos…Yo estaba haciendo una investigación. Quería sacarle información a Johanssën, referente por supuesto, a sus horarios. Quería sorprenderlo en algún día en que estuviese al alcance de mis manos para así asesinarlo. De hecho, iba en camino al Palacio de la Moneda…Y entonces, llegaste tú.-

Edward se rió un poco. Camila comprendió el porqué de sus risas.

- Ahora me doy cuenta, de que si no hubieses aparecido esa noche para interrumpirme, quizás los hombres del Director Supremo me hubiesen matado. –

Camila interrumpió su discurso por un sorbo de vino. Luego, continuó.

- Si mas no me equivoco, han pasado 2 años desde el Golpe de Estado. He estado esperando todo ese tiempo para poder vengar a todos mis seres queridos… -

Edward sabía la historia: Los seres queridos de Camila habían muerto, junto con centenares de gente, en un evento de exterminio conocido como “La Masacre de Maipú”. En dicho baño de sangre, un solo Nacional Socialista había asesinado a más de 700 personas, todas opositoras a Johanssën. Fue uno de los eventos de genocidio
más recordados y condenados de la administración Nacional Socialista.

Camila no sabía quien había sido ese cruel asesino. Pero Edward si lo sabía. No había querido decírselo todavía…No era el momento adecuado.

Camila entonces siguió hablándole a Edward.

- Todavía recuerdo como era antes de que llegara a este lugar. Era impulsiva y no media las consecuencias de mis actos. Creo que conocerte cambió un poco mi forma de ser… -

Edward por fin había resuelto su duda. Pero había algo todavía que le causaba algo de inquietud…La sola presencia de Camila lo perturbaba, le nublaba la cabeza, le hacía incluso ponerse nervioso.

Edward entonces decidió hacer algo inesperado…Completamente fuera del contexto de la conversación. Ed no era de esos tipos que se guardaban las cosas durante demasiado tiempo.

- Camila…Eres la única persona que me ha acompañado en mucho tiempo. Vagué durante demasiado tiempo en soledad, tratando de evitar que mis ansias de venganza y mi angustia me mataran. Era un fantasma solitario y errante sin nadie que lo comprendiera. –

Mientras hacía esto, Ed acariciaba la pierna de Camila. La reacción de esta fue de nerviosismo, se puso completamente ruborizada. Camila finalmente soltó una risita nerviosa.

- Edward…Me haces cosquillas. –

Ed seguía con sus suaves caricias, también seguía con sus dulces palabras hacia la mujer que tenía frente a él.

- Por mucho tiempo, pensé que estaba muerto, pensé que era un ser inerte que había perdido todo vestigio de deseo y de cariño…Tu me demostraste que eso no es cierto. Cuando te veo, algo se ilumina dentro de mi. Me haces sentir mas alegre y sacas a relucir el lado mas amable de mí…Ese que posiblemente, nadie más podrá observar. –

Ed se paró de la silla…seguía diciéndole aquellas cosas a Camila. Acercándose a ella lentamente, con un paso liviano y con una mirada sincera. Sin ninguna muestra de nerviosismo o de duda. Finalmente se arrodilló frente a Camila, para poder sentir su calido aliento. Aquella brisa le gustaba mucho a Edward.

Camila no sabía que hacer. No quería resistirse. Le gustaba que Ed la tratara con tanto cariño y con aquella ternura que la hacía sentir tan especial. No pensaba ofrecer resistencia. Solamente quería ver hacia donde la iba a llevar esta particular situación.

Y entonces, Edward dijo sus últimas líneas.

- Te quiero, Camila…Me haces tanto bien. Eres la única que me hace sentir vivo. Eres la única que me ha hecho sentir amado… -

Edward entonces le dio un dulce beso a Camila. Esta lo aceptó y lo disfrutó gota por gota…Edward y ella siguieron así por un largo rato. Edward acariciaba a Camila sin caer en la calentura ni en lo sexual. Ella hacía lo mismo.

Edward recorría con su mano los diversos rincones del cuerpo de Camila, acariciaba su cintura estrecha, también acariciaba su suave cabello, aunque este fuese un poco descuidado, a él no le importaba. Solamente quería disfrutar del calor que le ofrecía Camila, el cual le devolvía el alma a su cuerpo frío.
Camila a su vez acariciaba el cuerpo tonificado de Edward. Acariciaba sus hombros y brazos, siguiendo un recorrido que iba a parar directo al pecho del líder de la Unión Morte. También acariciaba su cabello blanquecino, dejándose llevar por el suave momento que estaba experimentando.

No era calentura, no se trataba de que todo esto terminara en sexo. Se trataba de un beso sincero, una expresión de lo que ambos sentían del cariño que se tenían el uno con el otro.

Para Edward, este beso era la forma de exorcizar la soledad y oscuridad que estaban consumiendo su alma durante años. Su existencia era una constante de rencor y de deseos de venganza hacia Johanssën. Jamás había conocido el amor, ni nunca se había sentido querido por alguien. Camila le había recordado que él también era una persona con sentimientos, y que también podía sentir amor.

Camila nunca pensó que terminaría besando a Edward Le Morte, jamás se le pasó por la cabeza que aquel hombre aparentemente oscuro y vengativo sentiría amor por ella. Era una situación realmente descabellada para la muchacha.

Sobre todo si se ponía a recordar la forma en que conoció a Edward Le Morte…

Terra Morte: Capitulo 3

Julio 14th, 2008 by Bloody

Terra Morte

Primer Libro

Capitulo 3

El Eclipse Maldito

Sigfried veía adolorido el desolador panorama. Un verdadero río de sangre se extendía por toda la longitud de la Plaza de la Ciudadanía. El lugar estaba devastado, se podían ver trozos humanos cercenados por todas partes.

No había pensado jamás que encontraría semejante resistencia a sus planes. Boris le había dejado el cuerpo con cuatro heridas de balas que le dolían un infierno, incluyendo un golpe mortal en la zona del tórax.

Sin perder más tiempo, decidió hacer reaccionar a Requiem, primero sacudió el cuerpo de su compañero. Al no encontrar ninguna señal de que este recobrara la conciencia. Comenzó a darle fuertes cachetadas para que reaccionara con el dolor.

Finalmente, Requiem despertó, viendo el rostro sangrante de Sigfried.

- Sigfried ¿Qué sucedió? –

- Logré vencer al comunista. –

- … -

Requiem se levantó lentamente de su sangriento descanso. Al principio tuvo un poco de dificultad al levantarse, así que necesitó afirmarse en Sigfried para poder levantarse definitivamente.

- Ahora que ese hueon esta muerto… ¿Qué haremos? –

Sigfried tomó un descanso antes de poder hablar.

- Entraremos a La Moneda de una buena vez. Ahí, yo me contactaré con Jack y Constantino para que me informen de la situación. –

- ¿Yo que haré por mientras? –

- Tú realizarás el Eclipse. Ha llegado la hora de que todo el mundo contemple nuestro regreso. Es hora de la Revolución. Nuestra Revolución. –

Requiem miró al piso con algo de nerviosismo. Sabía muy bien lo que sucedería cuando el Eclipse se llevara a cabo.
Se puso a caminar un poco y se dio cuenta del cuerpo desplomado de Boris. Requiem se dio cuenta de inmediato de que el líder comunista no estaba muerto.

- Sigfried… -
- ¿Si, Requiem? –

- Este tipo…No estoy seguro de que esté totalmente muerto. Deberíamos hacer la señal aquí, para que después de todo esto, matemos definitivamente a este maldito rojo. –

Sigfried, se encogió de ira…Apretó sus puños fuertemente y luego gritó violentamente

- ¡Ese conchesumadre no pudo sobrevivir a una batalla como esta! ¡Yo lo brutalicé!
¡Lo hice cagar! ¡Lo reventé!… ¡Es imposible que alguien quede vivo después de enfrentarse conmigo, y tu lo sabes! –

Requiem miraba a Sigfried con miedo. Era la primera vez que lo veía tan alterado. Nunca antes lo había tratado tan mal.

Sigfried se dirigió a Requiem y comenzó a gritarle en plena cara.

- Pendejo de mierda…Vas a venir conmigo a realizar el Eclipse en el Patio de los Naranjos. ¡Si no terminamos esto esta noche, el Fuhrer nos matará! –

- Bien…Iré contigo. -

Requiem no podía quedarse indiferente ante esta advertencia. Tuvo que ir con Sigfried. Ambos Nacional Socialistas comenzaron a caminar en dirección a La Moneda, que estaba a unos pocos metros de ellos. Requiem nunca dejó de mirar hacia atrás…Sabía que Boris no estaba muerto, a pesar de lo que dijese su compañero.

Sigfried acababa de cometer el peor error de su vida.

La puerta principal del Palacio de la Moneda fue golpeada por algo. Se estaba debilitando con cada golpe. Hasta que finalmente comenzó a ceder. Cada golpe no solamente la astillaba, sino que la quemaba y la consumía, volviéndola débil y decrepita. Esos golpes eran perpetrados por Sigfried.

Finalmente en un arranque de ira, la puerta fue derribada por el líder Nacional Socialista. Sigfried lanzó un gran grito de furor, y acto seguido derrumbó la puerta del palacio de Gobierno, solo para encontrarse con una desagradable sorpresa.

Según lo que pensaban los Nacional Socialistas. La Presidenta de la Republica, Michelle Bachelet, se encontraría en el Palacio junto con su gabinete, para defenderlo a sangre fría tal y como Allende defendió la Moneda en el 73. En dicha ocasión, el Presidente Socialista disparó a diestra y siniestra contra los militares que venían a desalojarlo, en este menester fue apoyado por sus compañeros de partido, los cuales estaban parapetados con ametralladoras. Los Nacional Socialistas pensaron que la escena se iba a repetir.

Pero nada de eso ocurrió. La Moneda por dentro estaba vacía, totalmente desprovista de resistencia o habitantes.

Sigfried y Requiem se sorprendieron muchísimo. Pensaron que deberían librar y deshacerse del Gobierno de turno en otra cruenta batalla como la de hace unos minutos atrás. A pesar de que se habían evitado otra lluvia de balas que pudiese agravar el ya deteriorado estado de salud que tenían, esta situación les suponía un riesgo demasiado grande, del cual Sigfried sabía muy bien…

Por esto mismo, cuando siguieron caminando por el patio de los Cañones, hasta llegar el famoso Patio de los Naranjos, Sigfried siguió observando su solitario panorama. Definitivamente eran los únicos que estaban caminando por las dependencias del Palacio de Gobierno.

Sigfried sabía que algo estaba saliendo mal en el plan. Había una sola cosa que debía hacer.

- Requiem…Algo salió mal en nuestro plan. Debes realizar el Eclipse de inmediato. –

- ¿Qué sucede? –

Requiem notaba lo nervioso que estaba su compañero. Sus ojos estaban algo brillosos, y además uno de sus puños cerrados estaba algo tembloroso.

- El hecho de que La Presidenta no esté en este lugar solo puede significar una cosa…Debo hablar con los demás miembros de nuestra organización, incluyendo al Fuhrer. Esta situación es muy grave. -

La voz de Sigfried denotaba angustia. Si había algo que hacía que Sigfried perdiera los estribos, era que sus planes fueran interrumpidos por detalles o imprevistos inesperados. El guerrero Nacional Socialista era muy perfeccionista.

Requiem entonces trató de tranquilizar a su jefe.

- No te preocupes, Sigfried. Haré el Eclipse ahora. Tu ve hacia el despacho presidencial, ahí de seguro que debe haber un teléfono. -

Sigfried no le dio las gracias. Estaba demasiado nervioso al respecto. Subió rápidamente a la escalera más cercana, de manera que pudiese llegar al despacho presidencial. El patio y las escaleras en sí se le hacían eternas debido a la tensa situación.

Requiem por su parte, comenzó a canalizar energía en sus manos. Para hacerlo, juntó las yemas de los dedos de ambas manos de forma muy sutil, formando un espacio con sus manos con forma de rombo. Requiem estaba muy concentrado juntando su energía en el espacio que se formaba entre sus manos. Hasta que finalmente se pudo divisar un circulo difuso. Era una esfera de energía color negra. Era como un vapor muy denso.

Requiem siguió canalizando energía, solamente que ahora cambió la posición de sus manos. Ahora con su mano derecha estaba sosteniendo la esfera de vapor, mientras que con la otra mano ponía dos dedos en su frente. Al cabo de unos segundos, la esfera cambió su forma a una lanza de vapor negro. Esa era la forma definitiva del conjuro que estaba realizando.

Entonces, una vez terminada la oscura forma. Requiem se alistaba para lanzar el arma de energía oscura al infinito. Se colocó en posición de lanzamiento, y usando todas sus fuerzas, toda su mórbida fuerza, lanzó el objeto de energía a la oscuridad de la noche. La lanza recorrió el cielo nocturno a gran velocidad, hasta perderse de vista.

La Lanza acuchillaba el cielo a su paso, haciendo profundas heridas en la atmósfera, las cuales terminaron formando una aurora boreal de sangre. El espectáculo era tan hermoso como enfermizo. El paso de la Lanza iba agrandando esta aurora boreal sangrienta, además de dejar una estela del mismo liquido que lentamente comenzaba a infectar a las nubes cercanas. Pronto llovería sangre sobre Santiago, tal y como Requiem se lo había prometido a Sigfried.

El joven Nacional Socialista miraba el espectáculo tal y como un niño mira un show de fuegos artificiales. Estaba encantado. Las nubes volviéndose rojas de sangre eran un show que difícilmente se podía sacar de la cabeza. Requiem apreciaba cada detalle: los movimientos de la Aurora de Sangre, los hilos de sangre acariciando y entintando las nubes. Era hermoso para él.

Sigfried no tenía tiempo para poder observar el bestial show creado por Requiem. Debía llegar lo mas pronto a un teléfono para poder comunicarse a los celulares de sus aliados. Pero sobre todo, esperaba la llamada de Charlie Johanssën. Era la persona que debía estar enterada antes que nadie del asunto.

La Lanza por su parte ya estaba llegando a su objetivo: La Luna.
El artefacto de energía maléfica ya estaba cruzando la estratosfera y se aprestaba a llegar al espacio exterior. La estela de sangre seguía su curso y continuaba manchando el cielo, como una pincelada mancha la tela.
Al cabo de unos minutos, la Lanza finalmente impacto en el satélite terrestre, dejando tras de sí un hilo de sangre que era visible desde todos los puntos del mundo, pero aun así. Eso era solo el comienzo del show.

La Lanza finalmente impactó de lleno en la luna, quedándose estática durante cerca de 30 segundos. Una vez finalizado ese tiempo, esta masa de energía comenzó a derretirse, manchando la luna con sangre oscura y sucia.

La Luna se estaba corrompiendo. Por todas partes del mundo se preguntaban que estaba sucediendo. Era una especie de eclipse, solamente que en vez de atravesarse un cuerpo celeste entre medio de la Luna, esta estaba siendo cubierta por un liquido rojo. La gente de los otros países miraba con suma extrañeza este evento. No tenían idea de lo que estaba ocurriendo en Chile.

Hasta que finalmente, lo que comenzó siendo un espectáculo curioso para las personas que estuviesen disfrutando la noche, lejos de la terrible masacre que ocurría en suelo Chileno, pasó a ser el inicio del horror y la desesperación.

La Luna una vez que quedó teñida de rojo completamente, comenzó a brillar. Era un brillo intermitente e irregular, como el de una transmisión de televisión de mala calidad. Un círculo blanco se comenzó a dibujar en medio de la Sangrienta Luna, y una vez se completó el círculo, apareció lentamente el símbolo maldito: La Svástica Nazi.

La Luna finalmente se había convertido en una enorme Svástica en medio de la noche. Era el anuncio definitivo de que el Nazismo había resucitado para saldar cuentas con el mundo que lo había desterrado a lo profundo del Abismo hace ya más de 50 años. La Luna Sangrienta le gritaba al mundo de forma silenciosa, que dentro de poco los horrores del Nacional Socialismo volverían a caminar sobre la Tierra, con mas fuerza y furia que nunca.

El Eclipse era visible desde todos los países donde estuviese de noche. Pero los efectos verdaderos de este conjuro solo se podían apreciar en Chile. El paso de la Lanza había provocado que las nubes del cielo quedaran corruptas. Había comenzado a llover sobre Santiago, pero no era agua lo que llovía, sino que era sangre. Las calles estaban quedando manchadas a más no poder con el fluido corporal que llovía a cantaros. Los rayos y truenos no hacían más que empeorar el ambiente apocalíptico de la escena.

Los combatientes comunistas que se encontraban parapetados con sus improvisados puestos de combate por los distintos puntos de la Capital estaban muy nerviosos y asustados. Se habían dado cuenta de que sus improvisadas barricadas hechas con camiones, bayonetas y neumáticos quemados no serían suficientes para poder frenar a un enemigo que hacía llover sangre del cielo y que podía convertir a la Luna en una Svástica. Aun así, no se rendirían. Aunque todo estuviese en contra de ellos.

El Cerro San Cristóbal era uno de los lugares perfectos para poder ver el panorama capitalino. Los distintos puntos de la capital estaban llenos de barricadas hechas por los combatientes comunistas. Era una constante ver fogatas y caminos cortados por las trincheras urbanas creadas para defender las poblaciones. El pueblo se iba a defender con todo lo que estuviese a su alcance de los Nacional Socialistas.
Jack Copperfield podía ver esto con mucha claridad. Estaba en lo alto del Cerro San Cristóbal, en el Santuario de la Virgen. Probablemente el lugar mas alto de Santiago.

Su misión era la de iniciar el ataque contra la nación. La señal para que diera la orden de ataque era la aparición de la lluvia de sangre, cosa que ya estaba en pleno desarrollo. Jack también estaba manchado con el fluido rojo que caía del cielo corrupto de Santiago.

Entonces supo que había llegado la hora de la verdad. Debía gritar a los cuatro vientos que Santiago debía quedar reducido a cenizas. Su grito de guerra se escucharía en toda la capital. Jack tomó su espada y e hizo un ademán de apuntar hacia el frente, como todo un general. Con su otra mano hacía sicóticos movimientos como una garra, de manera de expresar su odio. Odio que se materializaría en el discurso que estaba a punto de enunciar.

- ¡Por fin ha llegado el momento, mis camaradas! ¡Levántense, Hijos del Nazismo! ¡Levántense y lleven al mundo nuestra ansiada venganza! ¡Asesinen a la escoria que abunda como ratas en nuestra nación! ¡Maten a los Negros, a los Flaites, a los comunistas y a los Malditos Homosexuales e Inmigrantes! ¡Nadie de esos Hijos de Puta debe quedar con vida! –

Una vez terminado este manifiesto de odio, un brillo fuerte comenzó a generarse en la punta de su espada, Jack entonces comenzó a hacer movimientos similares a los de un director de orquestra, con cada movimiento se generaba una explosión en la Capital, las cuales dada la altura en que se encontraba Jack, se podían apreciar en todo su esplendor. La cuidad comenzó a ser atacada por diferentes eventos ígneos, los cuales solo hacían expandir la devastación que buscaban los Nacional Socialistas.

Este terrible espectáculo era uno de los ataques especiales de Jack la cual era llamada por aquellos que la conocían como “La Orquestra de la Locura”

Dichas explosiones no eran bombas preparadas. Eran creadas por la energía de Jack, la cual era canalizada por medio de la espada que empuñaba. Cada movimiento significaba una explosión en el lugar al que apuntara la punta de la espada. Era un ataque especialmente creado para destruir ciudades.

Este ataque también tenia como objetivo dar el aviso de que había comenzado el ataque definitivo contra la posible resistencia al Nacional Socialismo.
Las milicias de esta facción, las cuales estaban todas con pasamontañas y diversas armas de combate urbano, como Kamas, 9 mm o cuchillas de combate, estaban todas unidas bajo el alero de la Svástica. Todos llevaban el símbolo maldito en su brazo. Eran cientos de miles. No solo en Santiago, sino que también en regiones. El Azote de Johanssën no tendría piedad. Nada se le escaparía esta noche al siniestro ejército Nazi.

Las tropas comunistas fueron rápidamente reducidas y aplastadas. Fueron superadas en número ampliamente, además de que la Orquesta de la Locura de Jack ya había alcanzado a muchos puestos de avanzada, debilitándolos y en algunos casos, destruyéndolos. La fatal combinación de la magia de Jack Copperfield y la gigantesca masa de guerreros Nacional Socialista hicieron fácil la labor de exterminio.
En tan solo 45 minutos, la cuidad de Santiago ya había sido tomada. Nadie podía ya oponerse a los Nacional Socialistas. La capital del país fue diezmada completamente y purgada de todos aquellos que podrían oponerse a Johanssën. La población civil de todas maneras trató de ser protegida durante el ataque. Esto fue meramente una medida política. El nuevo gobierno nunca podría ser aceptado si mataba a la población inocente…o en este caso, a más población de lo necesario.

Jack veía el espectáculo desde las alturas del Cerro San Cristóbal. Reía con grandes, profundas y sicópatas carcajadas. Ver tal cantidad de muerte, sufrimiento y devastación le provocaba un infinito placer. Para él era comparable con el orgasmo. Ver la muerte y el sufrimiento para Jack era espectacular.

Lejos de toda esta mierda. Sigfried se encontraba en el despacho presidencial. Había escuchado toda la balacera, los gritos y las interminables explosiones por toda la capital. Era un show ensordecedor y que resultaba perturbador incluso para él. Se puede decir que era el único miembro del escuadrón que no disfrutaba del exterminio como la hacían sus enfermos compañeros.

Sigfried además tenía razones para sentirse así.

Había contactado con los demás Dioses del Asesinato, los cuales eran 15 en total. Se autodenominaban como Dioses del Asesinato, dadas sus anti naturales capacidades para la destrucción y para los trabajos de exterminio. Los 15 miembros estaban dispersos por todo el país liderando todos los operativos del Golpe de Estado a nivel nacional. Los líderes de esta cúpula eran Johanssën y Sigfried.

El grupo completo de estos 15 homicidas era denominado “Organización Valhala

Sigfried había contactado con Constantino. El cual debía encargarse de rastrear por aire cualquier amenaza que pudiese intervenir en su plan. Sigfried en estos momentos estaba recibiendo por celular pésimas noticias de parte de Constantino, las cuales se estuchaban de forma no muy clara.

- …Y entonces, fue ahí cuando vi el avión presidencial…Estaba volando rápidamente en dirección hacia el norte…Estaba escoltado por diversos aviones de la FACH que aun eran piloteados por leales…al Gobierno…Los aviones comenzaron a disparar contra mí y contra el Grand Auchswitz…Cuando pude desbaratarlos, ya era demasiado tarde…La Presidenta junto con su gabinete ya habían escapado… -

Sigfried se agarraba la cabeza. No podía entender como se les había escapado uno de los principales objetivos a eliminar. Trataba de contener su rabia. Estaba realmente furioso por la situación.

- Bien, Constantino…Al menos ¿Pudiste tomar el rumbo al que fueron? –

- Sus coordenadas apuntaban directamente hacia el noroeste del continente. Iban a una velocidad demasiado alta. Probablemente… -

Constantino se quedo callado por unos segundos. Sigfried entonces perdió la paciencia.

- ¡¡Habla, Constantino!! –

- Probablemente hayan escapado hacia Venezuela. Es posible que Bachelet se haya rebajado a pedir asilo político en dicho país…Tu sabes lo demencial que es Chávez, sabes también su odio por la ultra derecha. Dicho cerdo socialista podría perfectamente sembrar la cizaña en el continente respecto a nosotros…Incluso podría alimentar una campaña bélica para oponerse a nosotros… -

Sigfried dejó caer el teléfono. El aparato cayó en medio de la sala, mientras Sigfried seguía petrificado por la rabia. Hasta que finalmente toda su ira explotó.

- ¡¡Socialistas Hijos de Puta!! –

Sigfried dejó escapar toda su rabia en forma de una explosión que hizo volar el despacho en que se encontraba. Incluso volaron algunos pedazos de edificio cerca de donde estaba Requiem, por lo cual este tuvo que huir de algunos trozos de edificio en llamas.

Sigfried luego de eso golpeó con gran fuerza la mesa del despacho con sus dos manos, con una fuerza tal, que sus heridas de la batalla con Boris le pasaron la cuenta. El Nacional Socialista se había desplomado en la sala, quedando tirado en la sala y con sus heridas abiertas otra vez.

Sigfried estaba en el suelo, arañándolo…Rasgando la alfombra del saló, mientras los restos del despacho ardían en llamas. Sigfried se sentía lleno de rabia, pasado a llevar, incluso se sentía violado.

- Los odio…Odio a los Socialistas…Siempre corriendo como gallinas. Siempre mariconeando. Siempre haciéndose las victimas…Siempre echándole la culpa a otros de sus nefastos errores…Los odio. Deberían haberse muerto todos hoy, pero escaparon a chuparle el pico a Chávez. -

Sigfried incluso cerraba los ojos, y apretaba los puños…Estaba bañado en rabia y enojo. Su plan en parte había fracasado, exponiendo al nuevo Gobierno de Johanssën a una posible Guerra Continental.

- Los mataré…Juro… ¡Que los mataré! –

Afuera el panorama era desolador. La capital estaba en su mayoría en llamas, había muchos sitios devastados por los ataques Nacional Socialistas, las milicias estaban reagrupándose poco a poco. La sangre que había caído sobre Santiago ya estaba seca, dejando a la cuidad en un estado por lo demás ruinoso.
La capital había sido reducida a un yermo humeante lleno de milicias Nacional Socialistas moviéndose por todas partes. Los sobrevivientes estaban llenos de terror. Charlie Johanssën en cualquier momento se alzaría oficialmente como el nuevo gobernante de la nación, coronando una noche de genocidio de proporciones épicas

En regiones, los demás miembros de Valhala se habían encargado de transformar las cuidades en verdaderos infiernos, en verdaderas cacerías de los enemigos del Nacional Socialismo. Los muertos abundaban en las calles, mientras que vastas legiones de moscas y palomas se dedicaban a devorar los cadáveres humeantes de los cientos de personas que cayeron esa noche.

En una noche, Chile había pasado de ser un país común y corriente, a convertidse en un grotesco yermo. Se estima que esa noche fueron brutalizadas cerca de seis millones y medio de personas.

Fue así como el martirio del Régimen Nacional Socialista comenzó para Chile y sus habitantes.

El cuerpo destrozado de Boris Lastarria yacía en las afueras de la plaza de la ciudadanía, entre medio de las llamas, bombardeos y la feroz masacre, el cuerpo del dirigente comunista yacía en medio de la plaza. Nadie le prestaba atención. Ahí yacía completamente destrozado, aunque respirando, el cuerpo de uno de los pocos sobrevivientes del Chile antes de la intervención de Johanssën y de la Organización Valhala.

Todo parecía indicar que Boris iba a morir ahí.

Pero fue entonces que ocurrió algo inesperado.

Entre medio del humo, se podía divisar a un hombre caminar. Era un hombre vestido con un largo abrigo negro, al estilo de los sacerdotes. Sus botas con placas metálicas resonaban en el piso, salpicando la abundante sangre derramada en el lugar. El hombre llevaba un uniforme de militar muy al estilo de José Miguel Carrera detrás del abrigo. Era un traje de tela muy gruesa, el cual estaba amarrado con múltiples correas con grandes botones. Llevaba un cinturón de cuero con una hebilla con forma de cráneo.
El hombre llevaba también un bastón muy rustico y viejo, cuya cabeza era un cráneo carcomido por lo viejo que estaba. Tanto el cuello del traje, como las placas metálicas de sus botas, así como también la frente del cráneo de la hebilla de su cinturón llevaban un mismo símbolo: Era una especie de cruz, cuyo extremo inferior en vez de ser alargado, formaba una especie de garfio puntado muy pronunciado.
El rostro de este sujeto era bastante juvenil, casi como el de un adolescente. Su pelo era totalmente blanco y sus ojos eran café claro, los cuales emanaban esa dulce malicia juvenil propia de un revolucionario. Era de apariencia bastante joven, a simple vista tendría fácilmente unos 20 años.

El sujeto iba caminando tranquilamente, hasta llegar al cuerpo de Boris Lastarria.
Una vez llegó ahí, se agachó a recoger el cuerpo del comunista, completamente bañado en polvo y sangre. Se quedó mirándolo unos minutos, con una mirada de condescendencia. A Boris le había pasado algo similar que a él.

El sujeto se llamaba Edward J. Winterson. Aunque prefería que lo llamaran por su seudónimo: Edward Le Morte.

- Boris Lastarria…Asesinado por aquellos a quien tanto detesta. Humillado, con tu dignidad y orgullo profanados…Sé perfectamente lo que se siente. A mi también me paso algo muy similar. Y fue el mismo hijo de puta: Charlie Johanssën. -

Edward tomó a Boris y se lo llevó en brazos. Aunque tuviera la apariencia de un adolescente, tenia la fuerza para llevarse un cuerpo de tal peso.

- No puedo creer que Charlie haya sido capaz de crear esto él solo…Es increíble. Tanta muerte, tanta destrucción. Es impresionante… -

Edward se detuvo para poder apreciar mejor el paisaje que su viejo conocido, Charlie Johanssën, había creado. Veía el paisaje con frustración, aunque también con serenidad. Edward miraba al cielo enrojecido de la Capital.

- Han pasado ya 31 años desde el último día que vi a Johanssën…Han pasado ya 31 putos años desde aquel fatal encuentro…Desde la vez en que Johanssën me mató. Ahora que he podido ver el resultado de lo que sucedió aquella noche, no puedo permitir que esto siga más lejos… -

Edward seguía caminando por las ruinosas calles de la capital, caminaba por los lugares mas devastados, por aquellos a los cuales las milicias Nacional Socialistas seguramente no volverían.

- No importa cuanto me demore, Charlie…Juro que detendré esta locura. Se que esta mierda Nacional Socialista es solo una pantalla. Conozco muy bien tus verdaderas intenciones. Y juro por mi vida…Que no permitiré que logres crear a aquella monstruosidad… -

Terra Morte: Capitulo 2

Julio 14th, 2008 by Bloody

Terra Morte

Primer Libro

Capitulo 2

La Masacre en el Palacio de la Moneda

En el Palacio de la Moneda, mas puntualmente en la Plaza de la Ciudadanía, la cual antecedía al edificio. Un grupo fuertemente armado de jóvenes, los cuales no superaban los 23 años, esperaban el ataque de los Nacional Socialistas.

Ellos llevaban sus rostros cubiertos. Eran jóvenes de diversos estratos sociales. Todos unidos con un solo objetivo: Evitar por la fuerza un Golpe de Estado.

Eran cerca de 500 jóvenes, los cuales iban todos con Uzis Mac-10. Entre todos eran capaces crear una ráfaga de balas a las cuales nada podría sobrevivir.

Estos jóvenes eran miembros de las Juventudes Comunistas. Estaban aquí dispuestos a eliminar a sus desgraciados y siniestros enemigos Nacional Socialistas.

A la cabeza de este grupo estaba un hombre de gran musculatura. Llevaba una polera roja de mangas cortas con el símbolo Comunista muy gastada. Llevaba también unos guantes de cuero negro.
Usaba unos jeans muy livianos. Un cinturón de cuero muy sencillo, en el cual había sostenida una cartuchera con el símbolo Comunista.
Llevaba botas de combate, las cuales en su parte superior llevaban felpa similar a la que utilizan ciertos abrigos.

El rostro de este hombre es de expresión dura y amenazante. Sus ojos negros tenían un vestigio muy vago de brillo. Su pelo era completamente negro. Estaba mas o menos levantado en la parte del casco, y tenía una cantidad abundante de cabello a los lados, el cual le llegaba mas allá de los hombros. En medio del pelo, tenía una masa de pelo grande, como un mechón sobre puesto, el cual tenía cuatro puntas que ondeaban al viento.

En su mano derecha llevaba un revolver plateado de gran envergadura. Era su arma con la cual pensaba dirigir la batalla y enfrentarse a los Nacional Socialistas

Su rostro era barbudo. Tenía un prominente bigote y barba bastante amplia. Dicho sujeto tenía 43 años.

El nombre de este sujeto era Boris Lastarria. Era líder de la actual alineación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Era un dirigente comunista de gran renombre y respeto.

Sabía del intento de Golpe de Estado, al igual que todos los personajes del Gobierno.
Era un plan golpista de data muy antigua de inicio. Mas o menos desde hace 50 años que se estaba planeando la dominación de Chile de parte de los Nacional Socialistas. Según informes clasificados del GOPE de Carabineros, se descubrió evidencia que confirmaría la participación de personajes de los sectores empresariales y del mismo ejercito. El Gobierno temía que la traición fuese demasiado amplia, por lo que para detener cualquier intento de Golpe de Estado, se decidió detener a los implicados en el asunto.

Ese fue el inicio del desastre.

Las milicias Nacional Socialistas, compuestas tanto por soldados en ejercicio del Ejército como por paramilitares, arremetieron contra la Policía de manera brutal, salvando a aquellos que habían ayudado a Johanssën. Las agresiones fueron investigadas por la Prensa, quienes terminaron por hacer que el Gobierno revelara la verdad a la población: Se estaba fraguando un Golpe de Estado en Chile.

Gran parte del Ejercito estaba dispuesto a detener el mal actuar y la negligencia de los Gobiernos de la Concertación, por lo que encontraron en el plan golpista de Charlie Johanssën una alternativa para expulsar a la izquierda del poder. El plan de Johanssën encontró apoyo también en la población derechista del país, en el sector empresarial, y en los senadores de Derecha. Se volvía a repetir una situación muy similar a la que había gatillado el Golpe de Estado de 1973, en el cual Salvador Allende fue asesinado, y el Socialismo fue expulsado violentamente de la escena política Chilena.

El país había sido polarizado una vez más. Gracias a Johanssën, los Chilenos volverían a matarse entre ellos, como en la sanguinaria década de los 80’s

Los grupos subversivos de Izquierda decidieron apoyar a la bancada Concertacionista. Debían hacer todo lo posible para evitar que los Nacional Socialistas llegaran al poder, e iniciaran un derramamiento de sangre de proporciones épicas.

Boris Lastarria lideraba el destacamento que protegería el Palacio de la Moneda.

Boris decidió entonces tomar la palabra entre la muchedumbre. Sabía que sus hombres estaban nerviosos. La situación era crítica. Los Nacional Socialistas llegarían pronto, y sus hombres eran los que debían proteger la casa de Gobierno.

- Compañeros. Vean esa bandera que flamea en lo alto de la Moneda. –

Todos miraron a la bandera chilena que se alzaba en el Palacio.

Boris entonces comenzó con su arenga.

- Esa bandera, simboliza algo que nos costó mucho recuperar en el país. Esa bandera simboliza la democracia. Eso es lo que hace a Chile una nación echa y derecha…El orgullo de todos nosotros. Pero hoy, los Nacional Socialistas amenazan la democracia en Chile, amenazan el orgullo del país y del pueblo. ¿Acaso nosotros dejaremos que aniquilen nuestro orgullo?. –

Un gigantesco “No” resonó entre los jóvenes soldados comunistas.

Boris entonces lanzó un gran y emocionante grito de guerra.

- Pues entonces, ¡No permitiremos que los Nacional Socialistas se tomen el país! ¡La maldita Ultra Derecha no volverá a gobernar en Chile! ¡Lucha o Muerte, Venceremos! –

La multitud gritó enfervorizada la famosa arenga Comunista.

- ¡Lucha o Muerte Venceremos! –

No muy lejos de ahí, escondido en un callejón cercano, Sigfried preparaba su ataque de presentación contra la multitud que protegía La Moneda.

Puso su mano en forma de pistola, y apuntó con ella de lado, hacia un soldado que estaba al lado de Boris. Un jovenzuelo de 17 años.

Sigfried apuntó con precisión. Tenia la ventaja de que en el callejón los Comunistas no serían capaces de detectar su presencia antes de que lanzara su ataque.

A un lado de Sigfried se encontraba Réquiem. Constantino y Jack estaban ocupados en otras operaciones del Golpe de Estado. Réquiem estaba ansioso. Su corazón latía fuertemente. Estaba deseoso de destruir a todos esos jóvenes guerrilleros.

Sigfried dijo con voz muy baja.

- En cuanto yo dispare…Debes ir corriendo a máxima velocidad y esconderte en los arbustos que están en la Alameda. Ahí te quedarás corriendo hasta que te de la señal… –

Réquiem completó la frase

- …La cual es un chasquido de tus dedos y tu orden de que acabe con ellos. –

Sigfried estaba complacido con su joven soldado.

- Eres un excelente soldado…Ahora prepárate y armate de valor, se acerca la hora de la masacre. –

Sigfried por fin consiguió el punto exacto y pronunció una pequeña frase antes de disparar.

- Muéranse, maricones –

Una fina bola de fuego salió de la yema de sus dedos, provocando un sonido muy fuerte, similar al de un disparo. Sigfried había disparado una bala de fuego desde su propia mano, la cual iba en dirección al cuello del soldado que estaba mas cerca de Boris.

Réquiem comenzó a correr rápidamente por el callejón en dirección a los matorrales. Debía llegar antes que la bala de fuego. La piel de sus pies descalzos era muy resistente, casi como el cuero. Así que aunque se encontró con piedrecillas, vidrios rotos y demás cosas en el suelo, éstas no le hacían daño en sus pies desnudos.

Sigfried en cambio tomó su capa y tomó un extremo de ella, hasta que la capa y Sigfried se volvieron en una enorme serpiente de fuego, la cual viajó a toda velocidad a la entrada de la Plaza de la Ciudadanía.

La bala seguía su trayecto, hasta que finalmente llegó hasta el cuello del joven combatiente.

Boris vio el fulgor de la bala antes de que esta llegara, también había visto una silueta de un hombre con dos espadas y a una serpiente de fuego que se acercaba al lugar…Entonces dio el fatal aviso a sus hombres:

- ¡Ya llegaron! ¡Todos a sus puestos de combate! ¡Prepárense para la batalla! –

Pero era demasiado tarde para uno de sus compañeros. La bala había llegado a destino con mucha rapidez, decapitando brutalmente al joven que estaba al lado de Boris. Su cabeza volaba por los aires dejando una estela de sangre.

Boris veía con horror la escena

- Malditos momios…No tienen piedad ni siquiera con los menores de edad –

Requiem ya se había ocultado entre los matorrales. Solo debía esperar la señal que pronto daría Sigfried.

La serpiente de fuego, por su parte, ya había llegado a la entrada de la plaza, a cerca de 50 metros de las tropas de Boris. Al llegar al suelo, hubo una enorme explosión que destruyó un área de 3 metros cuadrados. De entre medio del sofocante pilar de llamas y del humo de la explosión, que estaba empezando a apagarse, surgió un imponente Sigfried, con su característica sonrisa malvada y caminando amenazante hacia las tropas Comunistas.

Las jóvenes tropas estaban presas del pánico. Boris de igual manera estaba asustado, pero intentó mantenerse firme frente a la bizarra situación.

Sigfried entonces comenzó a gritarles a las tropas Comunistas

- Que curioso…Dos grupos que pertenecen al pasado, a épocas de hace ya mucho tiempo…A viejos fantasmas del pasado, hoy se reúnen para poder saldar cuentas que todo el mundo creía que ya estaban resueltas. Puede que el comunismo haya sobrevivido el paso del tiempo, pero creanme que el Nazismo sigue tan vivo, como sus ansias de revolución y de absurda igualdad para todos. -

Boris escuchaba con indignación el discurso de Sigfried…Murmuraba sus opiniones entre dientes. Veía con horror como aquel hombre venia a restregarles en su cara que el Nacional Socialismo había vuelto

- ¿Cómo es posible que…Hasta el día de hoy, los Nacional Socialistas estén tan empeñados en causar sufrimiento perverso al resto de la gente?

Sigfried entonces dijo unas últimas palabras, no sin antes levantar un poco el brazo.

- Bueno, sin mas preámbulos…Que comience el martirio.-

Sigfried chasqueó sus dedos. Era la señal. Era el gesto fatal para desencadenar el horror en La Plaza de la Ciudadanía

- Requiem, acaba con todos ellos. –

Requiem salió de los matorrales, mostrando su imponente figura ante la multitud. Apretó fuertemente el mango de sus espadas, y las levantó de manera que las puntas de ellas se cruzaran en lo alto. Luego de eso, comenzó a canalizar sus energías negativas en las espadas, las cuales comenzaron a brillar en un resplandor de energía de colores negro y rojo. Era una especie de humo hecho netamente de maldad.

- Como ordenes Sigfried… ¡Te juro que nadie sobrevivirá! –

Requiem comenzó a correr directamente hacia la multitud de jóvenes combatientes. Al pasar cerca de Sigfried, le cerró un ojo y le dedicó una sonrisa, su plan de equipo estaba saliendo a la perfección. Sigfried cruzó sus brazos y se quedó en el mismo lugar. No le convenía ver de cerca lo que Requiem estaba a punto de hacer.

Boris entonces ordenó que atacaran a Requiem, que lo llenasen de plomo.

Los jóvenes combatientes comenzaron a disparar al unísono. Una ráfaga de por lo menos 7000 balas estaba siendo depositada en el cuerpo de Requiem, pero este no se detenía ni mucho menos se caía con ellas, a pesar de que lo estaban agujereando completamente. Algo andaba mal.

Boris estaba atónito con la situación.

- No puede ser…Un humano ni cagando sobrevive a una ráfaga de disparos como esa. Es simplemente imposible, y él no se detiene…Sigue corriendo como si nada. –

Requiem gritaba como un energúmeno. Sus ojos amenazantes tenían un fulgor de ira incontenible. Y además, se seguía acercando peligrosamente a las tropas de jóvenes combatientes.

- ¡Grrr! ¡Mueran, Conchas de su Madre! ¡Ni cagando me podrán detener con simples balas! –

Sigfried sabía bien que no lograrían detener a Requiem. Él era el resultado de uno de los múltiples experimentos clandestinos de Johanssën, era un ser humano capas de sobrevivir las situaciones más adversas y extremas de combate y de guerra. Había sido concebido con la premisa de crear un hombre ejército. Una verdadera maquina de matar. Un exterminador infalible que pudiese diezmar a las tropas enemigas completamente solo.

Y esta era su primera misión de exterminio masivo. Y los soldados Comunistas serían sus primeras victimas.

Boris observó un detalle de Requiem. Las balas jamás se quedaban alojadas en su cuerpo, y una vez quedaban los agujeros, estos se iban regenerando a una gran velocidad. Esto impedía entonces que alguna parte del cuerpo del joven Nacional Socialista pudiese desprenderse durante la batalla.

El líder Comunista entonces se dio cuenta del fatal desenlace que tendría este primer ataque.

Requiem tomó fuerza en sus piernas y saltó por encima de los jóvenes guerrilleros. Las balas no paraban de surgir de las Uzis. Los soldados estaban aterrorizados, pues no podían detener a Requiem con nada. Ni siquiera disparándole en las pelotas.

Y entonces, Requiem clavó sus espadas en medio de la multitud, creando una enorme explosión que mutiló brutalmente a los jóvenes combatientes. Los trozos de manos, armas que explotaban, tripas, carne y sangre chamuscada se esparcieron por todo el lugar.
Requiem estaba increíblemente satisfecho por su sanguinaria y espantosa masacre de entrada. Había asesinado él solo a 500 jóvenes. Luego que se fue disipando el humo del maltrecho lugar, se fue develando un detalle que dejó sorprendido a Requiem.

El cuerpo de Boris Lastarria no estaba ahí. Supuestamente Boris debió haber muerto al instante con ese ataque, pero eso no sucedió. Había logrado escapar de las llamas.

Requiem se levantó del lugar, dejando abandonadas sus espadas ensartadas en el suelo. Comenzó a buscar a Boris.

- No puede ser…Debería estar muerto y carbonizado. Es imposible que alguien logre sobrevivir algo así. –

Sigfried miró con el lugar donde estaba Requiem. Estaba tan sorprendido y atónito, que le costó reaccionar en primera instancia. Hasta que finalmente le salió el habla.

- No…No puede ser. ¡Requiem! ¡Detrás de ti! –

Pero ya era demasiado tarde para su advertencia

Requiem fue sorprendido por alguien a su espalda, una persona con sus ropas medio rotas y con heridas en su cuerpo producto de una explosión. Tenía un revolver en su mano derecha, mientras que con la otra tenía fuertemente sujetado a Requiem del cuello.

Ni Sigfried ni Requiem podían creer lo que le estaba sucediendo.

Boris Lastarria tenía sujetado del cuello a Requiem, encañonándolo con un revolver.

Sigfried fue corriendo a rescatar a su compañero, Boris permaneció en la misma posición, y apuntó su revolver a la cara de Sigfried, percutando un disparo que le llegó en pleno rostro a Sigfried.
Sigfried no murió por el balazo, a pesar de que este le llegó en la mejilla. Aun así, la fuerza del disparo lo empujó hacia atrás haciendo que chocara con la baldosa de la ahora maltrecha Plaza de la Ciudadanía. La herida le dolía bastante. Tardaría un rato largo en levantarse.

Requiem vio la escena con sorpresa.

- ¿Cómo? ¿Cómo lo hiciste?…Esa explosión mató a todos esos pendejos culeados. Debió matarte a ti también, maldito comunista. –

Boris sonreía con soberbia.

- Un mago nunca revela sus secretos, niñito… -

- Sabes muy bien que por más que me dispares no me matarás. Tengo un cuerpo mas fuerte que el tuyo y que el de Sigfried incluso. –

- No me interesa matarte por ahora, solo quiero que te duermas un rato. –

Sin esperar un minuto más, Boris disparó su arma en la sien de Requiem, haciendo que este lanzara un fuerte grito de dolor. La sangre salía a chorros. Requiem lentamente se fue desvaneciendo y desmayando en leves gemidos de dolor, hasta que finalmente perdió el conocimiento. No estaba muerto.

Boris soltó el cuerpo de Requiem, el cual se desplomó en el suelo, quedando inconsciente debido al disparo del cual había sido victima.
Sigfried se levantó del suelo, restregándose su mejilla. Le dolía mucho. Miraba a Boris con rabia, atenuada por sus horribles ojos amarillos.

Boris miró fijamente a Sigfried, sin dejar de moverse del lugar en el que estaba.

- A pesar de ser un niño de tan solo unos 20 años, Requiem esta bastante dotado y es demasiado cabrón para su edad. No podía creer que él solo fuese a matar a todos mis soldados. –

Sigfried tomó eso como un halago.

- Eso es para que veas de lo que somos capaces los Nacional Socialistas –

- Bueno, Sigfried. Ahora solo somos tú y yo…En un duelo a muerte -

Dicho esto, Boris apuntó con su arma a Sigfried.

- Por mucho que te esfuerces en luchar contra mí, comunista de mierda, ni cagando me podrás vencer. Además, no soy el único Nacional Socialista que esta luchando por derrocar a la tiranía socialista en este momento. –

- Eso me importa poco. Con que logre evitar que sigas matando a más gente del pueblo Chileno…Habré ganado esta guerra. –

Boris disparó tres potentes balas contra Sigfried. Al verlas, éste dio un certero golpe con su brazo y cortó las tres balas en pleno vuelo. No se hizo mayor problema con este ataque.

- Lento, demasiado lento… -

Sigfried entonces preparó su ataque. Canalizó poderosas llamas en ambas manos, y comenzó a correr hacia donde estaba Boris, entonces dio un salto. Estaba listo para hacer un ataque muy similar al de su compañero Requiem. Boris veía esto con tranquilidad.

- Nunca caigo dos veces en el mismo truco. –

Boris dio un gran salto hacia atrás en el momento en que Sigfried iba a liberar su ataque en el suelo, de manera de crear una explosión similar a la de Requiem, pero se dio cuenta de que aun así, estaba muy cerca de la explosión.

- Maldita sea – dijo Boris.

La explosión de todas maneras alcanzó a Boris. Sigfried había creado ya un tercer pilar de llamas en la Plaza de la Ciudadanía. Las llamas eran demasiado intensas, aunque a Sigfried no le causaban absolutamente nada. Como la explosión había caído justo en el lugar donde Requiem había sido baleado, Sigfried usó su propio cuerpo para proteger el de su compañero, cubriéndolo a modo de escudo. Una vez que Sigfried se levantó, el pilar comenzó a apagarse y dejar un rastro de ceniza, chispas y muchisimo humo tras de sí.

Sigfried vio en el suelo entonces un gran manchón de sangre en el suelo, el cual tenía un pequeño hilo que iba recorriendo las cercanías del lugar. Sigfried siguió con la mirada este hilo de sangre, hasta llegar hacia un punto en el que era interrumpido por una gotera del mismo liquido.

Una vez que se dio cuenta de donde provenía la sangre, una bala llegó rápidamente a la misma mejilla a la cual le habían impactado con anterioridad. Esta vez, Sigfried lanzó un horrible grito de dolor.

Un sangrante Boris Lastarria, ya con su cuerpo y vestuario gravemente dañado por las llamas, las dos explosiones de las cuales tubo que escapar y por las heridas de la batalla, y que apenas se podía mantener en pie apuntaba a un Sigfried arrodillado cuyo rostro no paraba de sangrar.

- Tuve que repetir el mismo truco dos veces…Tuve que escapar de las llamas abriéndome paso hacia los bordes de la explosión, rodeando los campos de llamas, solo que con tu ataque no tuve la misma suerte…Mi cuerpo está destruido, y todo es gracias a ustedes. –

Boris estaba preparando sus últimos dos disparos que quedaban en la nuez de su revolver. Sigfried a pesar de su dolor, tenía la intención de terminar ya con la batalla.

- Tu…Perro marxista cobarde…Me las pagarás por lo que le haz hecho a mi rostro. –

Sigfried apuntó sus manos igual como lo había hecho para disparar hace ya un rato muy largo atrás. Boris también lo estaba apuntando. Hasta que finalmente, el silencio sepulcral de la noche se vio interrumpido por 3 fuertísimos disparos.

Boris fue impactado por la bala de fuego directo en su pecho. Ya no tenía fuerzas ni para gritar. La bala no lo perforó, pero la herida que le dejó sangraba profundamente, empeorando su ya mermada condición.

Sigfried fue impactado ahora en el hombro y en la zona del tórax. Sus gemidos de dolor fueron muy fuertes y ahogados. Las balas volvieron a atravesar su cuerpo, dejando heridas sangrantes muy profundas. Heridas como esas no podrían matarlo, pero aun así el dolor que sentía era insoportable. Le costaba hablar un poco.

La masacre había terminado.

Terra Morte: Capitulo 1

Julio 13th, 2008 by Bloody

Terra Morte

Primer Libro

Capitulo 1

El Amanecer de la Nueva Dictadura

Santiago de Chile. 11 de Noviembre de 2008.

La noche capitalina nunca antes había sido tan sombría y quieta. Un aire muy denso y terrorífico inundaba las calles. No era a causa de la delincuencia. Era algo mucho peor. Una amenaza a la cual nadie le había puesto atención en muchas épocas y la cual esta noche se manifestaría con todo su poder.

Las calles estaban desprovistas de autos. Algo sumamente raro en la capital de Chile. Los semáforos funcionaban por inercia casi estupida. No había nadie a quien detener. Las casas estaban selladas fuertemente con llave y las ventanas estaban cerradas completamente. La gente sabía que algo malo sucedería esa noche.

El escenario sin embargo era diferente en los sectores periféricos de la ciudad. Muchas calles estaban ocupadas por grupos de personas fuertemente armadas. No eran Carabineros, ni mucho menos el Ejercito.

Eran los habitantes de las mismas poblaciones, los cuales aguardaban taciturnos la llegada de aquel siniestro acontecimiento que pronto sacudiría al país. Todos unidos bajo una misma bandera, la bandera del Partido Comunista.

Estaban listos para el combate de sus vidas.

La situación en los lugares acaudalados en cambio era otra. Estaba todo desierto. No había nadie. Las casas estaban deshabitadas. La Elite había arrancado de la sombra ardiente que se desplegaría sobre el país dentro de poco.

Todo era solamente el escenario funesto de un hecho que nadie deseaba que se realizara jamás.

En la azotea de un edificio de Providencia se estaba minando el fin de toda una generación de hombres.

El edificio estaba simplemente vació. No siempre fue así. El lugar había sido limpiado a la fuerza a propósito de manera reciente. Todavía se podía oler el olor a cadáveres en los pasillos del edificio. De hecho, aun había trozos de cuerpos mutilados de personas en el lugar. Eran en su mayoría hombres solteros, aunque por ahí se podía encontrar una que otra familia por ahí. También había niños que habían sido destrozados sin ninguna muestra de piedad o consideración. Eran los restos de una siniestra e inhumana carnicería. La sangre abundaba como pintura por las paredes del edificio. Incluso había intestinos y órganos humanos desperdigados en el piso, de los cuales se alimentaban las múltiples familias de moscas que vivían en el block de departamentos. Esta situación se mantenía así por todos los sitios del lugar, subiendo por las escaleras el rastro de muerte no paraba…Era el mismo panorama desolador hasta llegar a la azotea del lugar.

Era un botón de muestra de lo que sucedería esta noche.

En la azotea corría un viento frió y se podía ver claramente la faz de la cuidad. Se podía ver también la silueta del cinturón cordillerano que rodeaba Santiago. Y también se podía ver la Luna, la cual alumbraría como testigo inmóvil la reunión que tendría lugar en este sitio.

Había tres hombres parados en el lugar. Los tres tenían estaturas altas. Eran bastante imponentes. Estaban esperando desde hacia una hora y media la llegada de un cuarto personaje, el cual era muy importante en el plan.

Uno de los hombres llevaba un traje de ejecutivo medio abierto en la zona del pecho, dejando ver la camisa del hombre. Dicha camisa tenia manchas de sangre seca. También era posible ver su corbata, la cual tenía un diseño de cuadrillé escocés que le daba un aspecto muy viejo, pero que a pesar de eso, la hacia ver muy bonita.

Llevaba también unos mocasines negros muy lustrados, eran negros. Hacían juego con el traje que llevaba, el cual era del mismo color. Aquel traje era la personificación de una silueta, de una sombra humana.

El hombre tenía un pelo muy largo, el cual tenia peinado con puntas que salían desde varias partes. No caía en lo vulgar, era un peinado más bien controlado. El pelo de su nuca también tenía la misma condición de ser un cabello de puntas. Su pelo era de color castaño claro.

El hombre llevaba unos lentes de sol pequeños, solamente cubría sus globos oculares. Eran lentes totalmente redondos y dada su pequeñez, se podían bajar fácilmente a la altura de la nariz, dejando ver los ojos verdes de este sujeto…Ojos verdes llenos de sadismo, con una mirada cruel y devastadora. Su rostro tenía una expresión seria, formal. No era un tipo apto para bromear con él. Era un tipo de tez muy clara y de apariencia más o menos madura, muy probablemente, de unos 32 años.

Su nombre era Constantino Subercasaux.

El otro hombre era un sujeto con cabello impresionantemente largo. Su cabello formaba un copete muy similar al de los Emos, solo que este no cubría sus ojos, sino que volaba al viento. El resto de su liso cabello formaba una cola sujeta con un cole negro. La cola le llegaba hasta la zona donde termina la espalda, tenía una terminación de nueve puntas.

Tenía también un traje formal, solamente que este no se apreciaba, debido a que el sujeto llevaba un abrigo sumamente largo, al estilo de los góticos. Con un una especie de mini capa en sus hombros hecha de tela muy delgada, la cual era sujetada por unas hombreras metálicas con diseños muy elaborados y complejos, casi como runas nórdicas.

El sujeto llevaba unos zapatos negros muy grandes, eran una especie de bototos., los cuales hacían combinación con su ropa negra.

Su tez era muy clara. Sus ojos eran negros y sin ninguna clase de brillo. Era una mirada desprovista completamente de humanidad. Su sola mirada inspiraba una sensación de vacío. Su expresión era como una mueca psicópata, en la cual mantenía solo la mitad de su boca como si estuviese sonriendo.

En su mano derecha llevaba una espada de un diseño sumamente raro. La empuñadura estaba recubierta de cuero, y terminaba en una flecha que apuntaba hacia arriba. Los extremos del mango de la espada tenían la misma terminación, La hoja era bastante larga, más de un metro y medio, y la hoja de la espada terminaba también en una flecha. La edad de este personaje fluctuaba entre los 38 años.

El nombre de este sujeto era desconocido. Todos lo llamaban por su pseudónimo, Jack Copperfield.

El tercer hombre llevaba solamente unos jeans totalmente gastados, oxidados y rasgados en la zona de los pies. Su torso estaba totalmente desnudo, dejando ver un físico impresionante. Sus pectorales eran muy grandes. Sus brazos eran de una gran musculatura. Así también, su zona abdominal era bastante musculosa. Este sujeto era un poco mas bajó que Jack y Constantino.

El sujeto iba descalzo. Sus pies eran grandes. Calzaría cerca de 44.

El sujeto llevaba como cinturón unos vendajes muy apretados. Lo mismo sucedía con sus muñecas.

El cabello de este personaje no era tan largo. El pelo el su totalidad terminaba en un montón de puntas muy finas, con abundante pelo en los lados y una chasquilla bastante larga. Su cabello era rubio.

El sujeto era de tez blanca. Tenía ojos rojos. Ojos llenos de ira y deseos de ver correr la sangre. En cada mano llevaba una espada de estilo nórdico. Hojas muy pesadas y mangos muy gruesos, los cuales no tenían gran elaboración.

El sujeto se fumaba un puro. A pesar de que estaba con parte del cuerpo desnudo, no tenía frió, solamente sentía el calor que le daba el cigarro. Tenía una sonrisa malvada e insana en su rostro. No era una sonrisa de felicidad, sino que de sadismo.

A este musculoso sujeto, lo conocían como Réquiem. Nadie conocía su nombre real.

Finalmente, se comenzaron a escuchar pasos en el lugar. Primero eran ruidos muy lejanos, los cuales fueron aumentando su intensidad dando a entender que el caminante estaba llegando.

Y finalmente, se escuchó como se abría la puerta del vestíbulo que daba a la azotea.

Y apareció una figura con sus manos ensangrentadas. Iban goteando sangre, de forma mas o menos discreta. Cada paso de este hombre también dejaba una huella de sangre en el piso.

Su pelo era totalmente gris, su cabello estaba totalmente greñudo y desaliñado, el cuidado de su cabello era por lo demás pésimo. Llevaba un abrigo rojo rasmillado, roto en los bordes. Era un abrigo de por lo menos 20 años.

Llevaba el torso desnudo, dejando ver un físico similar al de Réquiem., usaba un pantalón negro muy viejo y sucio, los bordes de este pantalón estaban roídos y desgastados. Llevaba un cinturón de cuero muy viejo, el cual tenía grandes remaches redondos a lo largo de éste.

Era de estatura alta, al igual que sus siniestros secuaces que lo esperaban en la azotea. Su rostro tenía unas ojeras muy pronunciadas, además de unos ojos amarillos. A pesar de que estaban en buen estado, su mirada estaba corrompida por la maldad. Este hombre era la imagen viva de la decrepitud y la putrefacción que causa el mal cuando se apodera de una persona.

En sus manos llevaba el símbolo que delataba a los responsables de lo que ocurriría esta noche. Era la Svástica Nazi. La llevaba en sus manos marcadas a fuego, tal y como se marca el ganado.

Jack y Constantino la llevaban como el resto de los soldados, era un parche que se colocaba en la parte baja de los hombros y el cual era rojo, con la Svástica en el centro encerrada en un círculo blanco. Era llevada al estilo de los soldados Nacional-Socialistas del Tercer Reich. Réquiem en cambio, llevaba el símbolo maldito en su pectoral derecho.

El hombre que lideraba este grupo era conocido como Sigfried.

Sigfried una vez estuvo parado frente a frente a sus compañeros, comenzó a hablarles, debía afinar los últimos detalles de la masacre.

- Pues bien hermanos míos. Nos hemos reunido aquí para contemplar el amanecer del nuevo imperio. El día que tanto tiempo estuvimos esperando, ha llegado al fin. –

Sigfried levantó su mano el cielo, haciendo una posición como una garra, una garra que estaba dispuesta a destruir y asesinar. La luz de la luna pasaba por entre medio de sus dedos.

- Con esta mano, Quemaré a la escoria de esta nación hasta volverla cenizas…Y del cadáver humeante de este país haremos surgir una nueva orden, que hará temblar a todo este puto mundo –

Los demás agentes Nacional Socialistas contemplaban la majestuosidad de su compañero con mucho orgullo. Estaban extasiados. Con sonrisas de maldad formándose en sus bocas.

Constantino decidió interrumpir el sepulcral silencio con su fría voz.

- Sigfried, Nuestros agentes nos informaron hace unas horas de que los comunistas se están organizando en distintos puntos del país. Eso quiere decir que conocen nuestras intenciones…De seguro intentarán detener nuestro Golpe de Estado. Debemos matarlos a cualquier precio –

Jack contestó a dicha afirmación.

- Que ironía. Los comunistas siempre estuvieron en contra de este gobierno, y ahora que vamos a ir y destruirlo de raíz, ellos se oponen. Malditos rojos vendidos…Hay que asesinarlos a todos. –

Jack puso un especial énfasis en la última frase. La sola idea de asesinar a los odiados enemigos de su bando le hacia sentir un placer dulce y reconfortante.

Réquiem comenzó a reírse de forma perturbadora e histérica. Cuando finalizó, aportó a la conversación.

- No puedo esperar más. Necesito asesinar. Solo da la orden Sigfried…Y te aseguro que haré llover carne y sangre sobre Santiago. Será un placer asesinar a la maldita escoria. –

Sigfried podía notar las ansias de sus hombres de poner el plan en marcha. Estaba muy satisfecho, su rostro esbozó una sonrisa de alegría al ver la maldad con la que contaba de su lado.

- Pues bien, mis valientes. Si están tan ansiosos…Creo que es hora de comenzar nuestra operación –

Sigfried dio media vuelta e hizo un gesto con la mano para que sus tres acompañantes lo siguieran.

- ¡Vamos! Entre todos atacaremos el Palacio de la Moneda. Es hora de terminar con estos 18 años de dictadura socialista. –

Sigfried y sus hombres iban caminando tranquilamente por las escaleras ensangrentadas del edificio. Contemplando el paisaje que ellos mismos habían creado, recordando con mucho gusto el horror que le habían provocado a un montón de personas inocentes.

Sigfried iba caminando cuando escuchó una voz en su oído.

- Recuerda todo lo que está en juego, Dios de la Decrepitud. No puedes fallar. Recuerda que aquí hay mucho más en juego que el simple destino de un país.

Sigfried conocía esa voz…Simplemente le contestó con voz muy calmada.

- Si, Dios de la Corrupción. Nada ha de fallar esta noche. –

Réquiem se dio cuenta de lo que hacía Sigfried.

- Sigfried. ¿Con quien estás hablando? –

- Estoy hablando con nuestro Fuhrer

- ¿Charlie Johanssën? –

- Sabes que no estás autorizado para llamarle así…No lo vuelvas a hacer. –

Réquiem contestó sumiso al regaño de Sigfried.

- Está bien, no lo volveré a hacer –

Los cuatro hombres seguían bajando por el edificio.

En un edificio muy lejano y alto, también ocurría algo relacionado con los oscuros planes Nacional Socialistas.

Era un rascacielos que pertenecía a un prestigioso periódico de tendencia derechista. Su nombre era “El Martillo”. Se dedicaba a atacar a la hipocresía de los grupos subversivos de izquierda, condenando sus ánimos de incitar a la violencia en las calles y de confundir a la juventud exaltando a ciertos personajes como Salvador Allende o Ernesto “Che” Guevara. También estaba empeñado en demostrar a la gente lo estupida que fue al elegir a la Concertación como coalición de Gobierno, haciendo hincapié en los escándalos que habían empañado a los Gobiernos de izquierda y que provocaban un gran descontento en la población.

El periódico era considerado por los izquierdistas como una publicación fascista y siniestra. Los detractores del Gobierno veían en ella a un medio sincero y comprometido con la Nación. El periódico estaba funcionando desde el año 2000

El Martillo era dirigido por un misterioso empresario de origen Alemán: Charlie Johanssën Bismark.

Era un hombre con un aura muy extraña. La gente que se acercaba a él se desesperaba y sentía un stress inexplicable. Era un hombre que en apariencia tendría no más de 35 años. Su cabello era de color rojizo. Con puntas muy similares a las del cabello de Constantino. La diferencia radicaba en que Johanssën tenía más puntas en el cabello, y estas se encontraban mayoritariamente en la zona de la chasquilla.

Sus ojos eran amarillos. Eran muy parecidos a los de Sigfried, solo que a diferencia de éste, tenían un fulgor inusual en una mirada humana. Sus ojos irradiaban energía a borbotones. Tenía una nariz mas o menos respingada y en su mentón tenía abundante barba.

Vestía un traje Gris con mocasines café. Charlie iba casi siempre vestido de manera formal. Usaba unos guantes blancos bastante finos. Estos estaban ensangrentados.

La sangre de los guantes formaba unos hilos, también de sangre, bastante gruesos. Los hilos estaban conectados a una esfera de cristal muy grueso, la cual estaba bañada en sangre que se movía y bailaba de forma muy irregular. La esfera tenía una Svástica en ella.

Era un objeto mejor conocido como “El Orbe de Niflheim” Un artilugio mágico de origen Nórdico, el cual permitía entre otras cosas, una permanente comunicación con aquel a quien estuviesen conectados los hilos de sangre de la esfera.

Charlie usaba este artefacto para poder comunicarse con Sigfried en todo momento y lugar.

Charlie se encontraba esa noche sentado en su oscuro despacho. No había nadie más en las oficinas de El Martillo. La puerta estaba entre abierta, por lo que se podía deslumbrar un poco de la escena que esta ocurriendo. El contraste de luz y oscuridad daban a Charlie un aspecto por lo demás aterrador.

Johanssën comenzó a hablar solo en su despacho.

- El sueño de mi Padre…Y de los poderes fácticos que me apoyaron secretamente durante tantos años, por fin se hará realidad. Mucha de esa gente incluso le dio la espalda al mismísimo Gobierno por auxiliarme en mi cruzada…Todos no son más que títeres…Mis títeres. –

Una sonrisa demoníaca se había dibujado en la cara de Charlie, quien en su emoción, apretó con fuerza la mano con la que sostenía los hilos del Orbe de Niflheim.

- Lo que esos cobardes de la Alianza por Chile no pudieron lograr, hoy lo lograrán cuatro de los Dioses del Asesinato…Yo por ahora solo tendré que observar como mis valientes destierran para siempre al Socialismo de este país.-

Charlie Johanssën era el principal responsable del Golpe de Estado que ocurriría esta noche. El había creado todo lo necesario para que su siniestro sueño se volviese realidad…

Sigfried y sus compañeros ya habían salido del edificio. Sigfried sintió un fuerte tirón en su nuca…Una fuerza invisible le jaló fuertemente la cabeza hacia atrás. Sigfried emitió unos leves quejidos de dolor.

- Ahora ve, Dios de la Decrepitud…Cumple la labor para la cual te creé a ti y a los demás Dioses. –

- Si…Si, Dios de la Corrupción…Ahora suelta mi cabeza…Por favor. –

Sigfried por fin pudo liberarse de la fuerza que jalaba su cabeza, él sabia muy bien lo que era…La fuerza de los hilos del Orbe de Niflheim era fácilmente reconocible.

Jack le habló a Sigfried.

- Sigfried…¿Te encuentras bien? –

- Si…Estoy bien. Ahora…Andando. –

Los cuatro hombres comenzaron a caminar por las calles vacías de la Capital, en dirección al Palacio de Gobierno. Pronto llegarían a cumplir la voluntad de Charlie.

Los pasos de los cuatro hombres retumbaban con eco por todas partes. Su paso era muy rápido, debían llegar lo antes posible al Palacio de Gobierno.

Sigfried iba un poco mas atrás que el resto…Empuñaba con fuerza su puño derecho, lo apretaba con rabia y con frustración. Su mirada denotaba odio, mucho odio.

En su mente, algo irritaba a Sigfried. Aunque veía a Charlie como un aliado y como un jefe en el cual confiar…Algo dentro de él hacia que sintiera un odio profundo y terrible hacia Charlie. Algo que no podía explicar…


Terra Morte: Una Historia de Venganza

Julio 13th, 2008 by Bloody

Chile, año 2008
Un oscuro manto de maldad cubre a una nación entera.
Los sucesivos fracasos de los Gobiernos de la Concertación han creado un clima de descontento e inestabilidad social abismante. Las revueltas sociales son cada vez mas frecuentes. Todo esto agravado por los fracasos en materia economica, es un secreto a voces que la sociedad Chilena se esta viniendo abajo…
De entre los enemigos del Gobierno surge un hombre con un plan para acabar con los Gobiernos de Izquierda, a un alto costo para la Nación.
Su nombre es Charles Johanssën, un empresario de origen Aleman, el cual tiene bajo su poder a un selecto grupo de asesinos, los que se autodenominan “Organizacion Valhala”. Usando a estos verdaderos dioses del asesinato, Charlie Johanssën irrumpe en el pais, creando un violento golpe de estado sacado literalmente de una oscura fantasia surrealista.
Johanssën logra tomar control del pais en un sangriento operativo al mas puro estilo de La Noche de los Cuchillos Largos.
Johanssën instaura en el pais un nuevo regimen bajo la bandera maldita del Nacional Socialismo. Un nuevo pais que amenaza la estabilidad de la región, con un impresionante auge belico y con claras intenciones expansionistas. En cualquier momento se puede desatar una guerra calamitosa y a gran escala. Solo es cuestion de que Charles Johanssën comienze con su avanzada de imperialismo.
Pareciera que nada podra evitar el pronto estallido de la guerra…
Pero no es asi…
Un hombre conocido bajo el seudonimo de Edward Le Morte piensa que aun hay esperanza para poder detener a Johanssën. El reunirá bajo su mando a toda la resistencia al regimen, y bajo una sola bandera harán frente al regimen Nacional Socialista…El cual es solamente una fachada de una amenaza mucho peor…Un poder que de ser destado, el mundo quisas nunca volveria a ser el mismo.
Edward Le Morte inicia entonces una cruzada contra el tiempo para poder detener a Charles Johanssën, antes de que sea demasiado tarde…

Terra Morte es una historia surrealista cargada de intriga y acción, en la cual el lector se verá inmerso en una atmosfera vertiginosa llena de sangre y de violencia. La historia esta dividida en tres partes que abarcan una gran cantidad de capitulos cada una. El nombre de la primera parte es “La Revolución”.

Asi que, aqui les dejo esta historia, en la cual me he esforzado bastante para que sea lo mejor posible. Espero que dejen sus comentarios acerca de esta obra. Proximamente tambien iré publicando Profiles de los Personajes, asi como tambien ciertos documentos acerca de la historia.

Nos vemos! Y que disfruten de esta historia.

Se abre el telón del Bloody Blog

Julio 13th, 2008 by Bloody

Bueno, sean todos bienvenidos al Bloody Blog. Un espacio en el cual iré colocando mis comentarios de opinion acerca de diversos topicos, ademas de publicar mis obras literarias. Espero que en este blog sea de su agrado. Espero tambien que este blog me sirva como un trampolín hacia la Blogosfera y para asi poder publicitar mas mis obras.

Sin nada mas en particular, les saluda cordialmente

Bloody B